"En los suburbios donde termina el mundo la sangre se esparce por el desierto rojo, el crudo es escupido por el desierto negro", comienza recitando Pil Chalar en la inolvidable intro de "Petróleo y sangre", probablemente la canción más destacada de "Otro festival de la exageración".
El disco publicado en 1991 fue el último de estudio de Los Violadores con la formación que incluyó a Pil, al guitarrista Stuka Fossá y al bajista Polaco Zelazek. Y si bien para ese entonces la banda ya estaba padeciendo un desgaste irreversible (la separación se produciría pocos después), dejó para siempre "Petróleo y sangre" como testimonio de la Guerra del Golfo que se inició con la invasión de Irak a Kuwait y continuó con la contraofensiva de Estados Unidos liderando un bloque internacional de 40 países.
A pesar de utilizar argumentos tales como la libertad y la democracia, la historia nos demostró que el verdadero impulso de ese conflicto inhumano (que dejó cientos de muertes civiles y gravísimas consecuencias sanitarias en la zona del golfo pérsico por la utilización de uranio empobrecido) fue el dominio del petróleo por parte de Estados Unidos. O, al decir del cantante, "pozos del infierno".
Stuka en la música y Pil en la letra construyeron esa canción que además consolidó un fetiche de Chalar por el rojo y negro, leitmotiv que ya había usado en "Ellos son" del disco "Y que Dios nos perdone" (de 1989) y luego repetiría en canciones como "Le Rouge et le noir", "Rot und Schwartz" y "Por las mil y una noche más". En "Petróleo y sangre" esos colores se repiten como metáforas justamente de los elementos del título de la canción (Petróleo el negro, sangre el rojo).
Por distintos motivos, "Petróleo y sangre" fue tocado pocas veces en vivo tanto por Los Violadores como por los posteriores proyectos de Fossá y Chalar. Sin embargo ahora Stuka la retoma en el contexto de la operación militar en Venezuela a través de la cuál Estados Unidos capturó al entonces presidente Nicolás Maduro, una maniobra que dejó un saldo estimado de 32 muertos y que nuevamente pone en el ojo de la tormenta las intromisiones del gran país del norte en lugares donde hay grandes yacimientos de petróleo.
En plan acústico y casi fogonero, Stuka hizo una versión breve con las estrofas más impactantes de aquella canción, generando sorpresa y aprobación de parte de fanáticos de Los Violadores y del punk que recordaban con cariño una canción pocas veces recuperada por sus creadores. Cabe recordar que Fossá vive desde hace 25 años en Estados Unidos. ¿Se animará el guitarrista a completarías vieja gema y hacerla en su próxima visita a Argentina para el gusto de sus seguidores? (www.REALPOLITIK.com.ar)