“La sensación es de una tensa felicidad. Es una tensa felicidad porque vivimos en tensión de lo que estamos viviendo minuto a minuto y de la progresión del acuerdo logrado por parte del régimen de la dictadura venezolana con Donald Trump”, describió Rogelio Zafra al inicio de la entrevista, al tiempo que remarcó el cambio de postura del gobierno de Nicolás Maduro: “El régimen antiimperialista, antiestadounidense, hasta los tuétanos, ha dado muestra de tener ahora rodilla en tierra con el mandato de Donald Trump”.
En ese sentido, destacó el impacto de la reactivación del comercio petrolero: “Vemos cómo se firmaba una resolución de PDVSA, nuestra empresa petrolera, por la alta jerarquía de PDVSA, y ya empieza a haber el movimiento de los barriles de petróleo que van a ir a parar a Estados Unidos y serán comprados al real precio, no a la migaja que nos estaban pagando”.
Zafra también celebró la liberación de detenidos por motivos políticos, aunque aclaró que el reclamo sigue vigente: “Una gran parte de nuestros referentes políticos fueron liberados, una gran parte de esos manifestantes que fueron puestos detrás de las rejas por haber emitido opinión en contra del régimen han sido liberados”. Y agregó: “Nosotros estamos abogando porque no queremos unos cuantos, queremos a todos fuera de las rejas, queremos a todos y cada uno de los presos políticos fuera de las rejas porque nunca han debido estar detrás de las rejas por emitir una opinión”.
Al proyectar el futuro político del país, el referente de la comunidad venezolana en La Plata fue contundente: “Tenemos una tensa felicidad que la tenemos reprimida y de a poco va a ir saliendo hasta el momento en que podamos gritar a los cuatro vientos que somos realmente libres”. En ese marco, sostuvo que la salida democrática pasa por elecciones libres: “Cuando se hagan las elecciones, nuevamente demostraremos que solo queremos una líder y que esta líder va a encabezar la recuperación no solo económica de Venezuela, sino la reconciliación, la unión del pueblo venezolano y el paso a un futuro estable”.
Consultado sobre el liderazgo opositor, Zafra no dudó en señalar a María Corina Machado: “Para nosotros sigue siendo un referente que no vamos a dejar de protestar para que sean respetadas las elecciones del 2024, donde resultó ganador Edmundo González Urrutia, que fue de alguna manera espaldarado por la líder venezolana María Corina Machado”. Y añadió: “Si al final del camino hay elecciones, iremos todos gustosos a participar para favorecer con nuestro voto a María Corina Machado como el líder indiscutible de la oposición venezolana”.
Respecto a los cuestionamientos por la intromisión de Donald Trump, Zafra relativizó las declaraciones públicas y puso el foco en los hechos: “Las declaraciones de Donald Trump creo que estamos haciendo caso omiso porque lo que nos interesa son sus accionarios”. En la misma línea, afirmó: “Las acciones de Donald Trump hablan más que sus palabras” y valoró especialmente el modo en que se desarrollaron: “Fue un accionario muy limpio, que se pensó muchísimo para poder tener la menor baja posible de ciudadanos”.
Uno de los pasajes más crudos de la entrevista estuvo vinculado a la situación salarial en Venezuela. Zafra relató en primera persona el deterioro extremo del ingreso: “Me he convertido en un corrupto porque a partir del costo del dólar, yo en vez de recibir el sueldo que me paga el ministerio de Educación, debería pagarle al ministerio de Educación porque me está pagando de más”. Y precisó: “Mi sueldo antes del 3 de enero eran dos dólares mensuales y a partir del 3 de enero le estoy debiendo algo así como 0,20 dólares al estado venezolano”.
Pese a todo, insistió en que la esperanza sigue intacta: “La esperanza nunca ha sido tan firme como hoy y nunca la hemos abandonado”. En ese marco, recordó la Venezuela previa al chavismo: “Éramos un país de acogida, donde todos los latinoamericanos encontraban educación, salud y trabajo digno”.
Zafra también relató los motivos de su exilio. “Fui perseguido. En varias oportunidades estuvo en riesgo mi vida por hacer proselitismo político”, contó, y detalló: “Éramos recibidos con piedras, con palos, con botellas y en algunos casos con tiros”. A esa persecución se sumó la laboral: “No se me permitió ascender en mi jerarquía porque yo era proclive a la oposición venezolana”.
Sobre un eventual regreso, fue cauto y reflexivo: “Yo pienso volver a Venezuela y más si se me necesita para la reconstrucción de mi país”, aunque aclaró que no será sencillo: “A Venezuela, a mi Venezuela no voy a volver nunca, porque eso cambió”. Y concluyó con una definición profunda: “Vamos a encontrar un país totalmente destruido, ético, moral, emocional, económicamente y estructuralmente. Difícilmente los que vuelvan van a encontrar la Venezuela que quieren y les va a costar volver a ser un exiliado en su propio país”. (www.REALPOLITIK.com.ar)