En ese marco, Ricardo Bustos explicó que las recientes precipitaciones llevaron algo de alivio, aunque aclaró que el escenario sigue siendo complejo: “Tal lo que estaba pronosticado, comenzaron a caer algunas gotas, no muchas, pero para ser enero es lo suficiente como para darle un respiro a los brigadistas”. Sin embargo, advirtió que “esto dista mucho de que los incendios se hayan apagado”.
Al referirse a la localización de los focos ígneos, detalló que “estos 32 focos de incendios se pueden dividir en dos grandes grupos: uno en la zona norte de la provincia sobre la cordillera, en la comarca andina, y el otro sobre el Parque Nacional Los Alerces”, zonas que se vieron momentáneamente favorecidas por “las bajas temperaturas y las precipitaciones, que si bien no fueron muchas, amortiguaron un poco el incendio”.
Respecto al origen del fuego, Bustos fue contundente al marcar diferencias entre los focos: “Ese es el incendio que se le atribuye a manos humanas, de manera intencional, y el otro incendio es el que se produjo en los primeros días del mes de diciembre y que se le atribuye a la propia naturaleza”. Sobre este último, recordó que “una tormenta eléctrica precipitó un rayo, ese rayo generó fuego adentro del parque nacional”, y cuestionó la falta de una respuesta temprana: “No se lo atacó en su debido momento”.
Consultado por el accionar del gobierno provincial, el periodista citó a un funcionario clave del área forestal: “Hace algunos días en un reportaje dijo: ‘nadie le da bola a la prevención de los incendios’”. En ese sentido, profundizó: “Hay algo que hay que hacer independientemente de todos los elementos disuasivos que vos pongas y es la limpieza del bosque, el raleo del bosque, y eso es algo que no se ha hecho, ni en este gobierno, ni en el gobierno anterior, ni en los últimos gobiernos”.
Bustos también cuestionó la burocracia estatal: “La propia secretaría de Bosques de la provincia a veces suele ser una especie de ente burocrático que impide que los propietarios puedan hacer tareas de limpieza”, y advirtió sobre las consecuencias: “Si vos no lo sacás, cuando viene un incendio, todo eso es materia que va a arder, le está dejando materia seca al fuego”.
En relación con la ayuda del gobierno nacional, fue claro: “El gobierno nacional ayudó, ayuda y ha ayudado”, aunque señaló un problema estructural: “Los gobiernos siempre mandan recursos, lo que pasa es que los mandan tarde”. Y agregó: “Hay que mandarlos en la prevención, en la limpieza de los bosques, en mejorar los sueldos y en hacer las tareas en el invierno, cuando no hay incendios”.
Sobre las teorías que vinculan los incendios con intereses inmobiliarios, Bustos se mostró escéptico: “No logro entender qué es lo que dicen cuando quieren decir que detrás de esto hay un negocio inmobiliario, porque nadie que quiera comprar un campo va a comprar un campo quemado”.
También rechazó de plano las versiones conspirativas que circulan en redes sociales: “No avalo esa teoría de que Israel se quiere quedar con la Patagonia desde ningún punto de vista”, y aclaró su postura: “Si un boludo israelí hizo fuego, habrá que encontrarlo, pero eso no es porque el Estado de Israel esté detrás de una intención de ese tipo”.
En cuanto a los tiempos para controlar definitivamente las llamas, explicó que todo depende de factores climáticos: “Cuando las temperaturas suben y el viento se hace intenso, el fuego se acelera; cuando las temperaturas bajan y no hay viento, el fuego se duerme”. Y concluyó con una reflexión contundente: “Todos los recursos técnicos y humanos que se puedan poner amortiguan un incendio, pero no lo apagan; lo apaga la naturaleza”.
Finalmente, llamó a no realizar acusaciones sin pruebas: “En el estado de derecho no se puede señalar a alguien solamente por lo que uno sospecha; hay que encontrarle las pruebas”, y subrayó que “la prevención, la disuasión y la seguridad son lo que más sirve, porque después es muy difícil encontrarlos”. (www.REALPOLITIK.com.ar)