“El mundo está caótico desde hace bastante tiempo y lo que sucede con Donald Trump no es algo nuevo, sino la consolidación de un proceso que venimos advirtiendo: el fin del derecho internacional como lo conocemos y la imposición de la ley del más fuerte”, afirmó Héctor Bernardo. En ese sentido, explicó que el derecho internacional surgió como un sistema de reglas para evitar que las potencias resolvieran sus disputas exclusivamente por la fuerza, tras las devastadoras consecuencias de las dos guerras mundiales.
El analista trazó un paralelismo histórico con el ascenso del nazismo en Alemania: “En un contexto de crisis económica, Alemania decidió no respetar el derecho internacional, invadir países vecinos en nombre de su seguridad nacional y sus intereses estratégicos. Todos sabemos cómo terminó eso: millones de muertos, el Holocausto y, finalmente, el lanzamiento de bombas nucleares sobre ciudades civiles como Hiroshima y Nagasaki”.
En relación a América Latina, Bernardo fue contundente al referirse a Venezuela: “La intervención de Estados Unidos en Venezuela es ilegal de plano. La soberanía de los países es innegociable y la violación del derecho internacional genera una tensión global enorme”. Según explicó, el discurso de Washington sobre la defensa de la democracia encubre, en realidad, un interés central: el control del petróleo venezolano.
“A Estados Unidos no le interesa si hubo fraude o no, ni los derechos humanos. Lo que le interesa es el petróleo”, sostuvo. En esa línea, señaló que tras años de acusaciones contra el gobierno de Nicolás Maduro, Washington terminó negociando con quienes efectivamente controlan el territorio y las instituciones: “Trump negocia con quien tiene el control del ejército, de la policía, de la Asamblea Nacional y del estado. No con sectores de la oposición que no controlan nada”.
Bernardo también se refirió al conflicto entre Ucrania y Rusia, al que definió como “un conflicto provocado”, y recordó que Trump, desde su primer mandato, planteó que el verdadero rival estratégico de Estados Unidos es China, no Rusia. “La idea era traccionar a Rusia hacia Estados Unidos para evitar que se alíe con China. Con Joe Biden el conflicto se reactiva y con Trump vuelve a desactivarse”, explicó.
Respecto a la creciente disputa global, el especialista advirtió que la competencia central hoy se da entre Estados Unidos y China por los recursos naturales estratégicos. “China se está transformando en el principal socio comercial de la mayoría de los países, mientras Estados Unidos atraviesa una crisis económica y política profunda. En ese contexto, la disputa es por los recursos: petróleo, litio y las llamadas tierras raras”, indicó.
Sobre Groenlandia, Bernardo explicó que el interés estadounidense responde a la enorme reserva de minerales clave para la industria tecnológica: “Son indispensables para los celulares, las computadoras, los chips y la tecnología militar. Estados Unidos busca recuperar el control de esos recursos para frenar el avance chino”.
Finalmente, analizó el escenario político regional y el giro hacia la derecha en Sudamérica: “Hay un vuelco claro hacia la derecha. A principios del siglo XXI hubo una oleada progresista que sacó a cerca de 80 millones de latinoamericanos de la pobreza. Luego vino una recomposición de proyectos conservadores y hoy ese proceso parece consolidarse, aunque con resistencias importantes como Lula da Silva en Brasil o Gustavo Petro en Colombia”.
“Estados Unidos ya no puede imponer su hegemonía mediante inversiones como antes. El único recurso que le queda para sostener su poder es la fuerza militar, y ha decidido usarla”, concluyó Bernardo, advirtiendo que este camino implica un serio retroceso para el orden internacional y un aumento de los riesgos globales. (www.REALPOLITIK.com.ar)