“Estamos juntando avales para la elección del Partido Justicialista provincia de Buenos Aires y del PJ local, con mucha expectativa de volver a reordenar el partido”, explicó Pablo Fernández, aunque aclaró que la unidad no puede limitarse a un acuerdo de listas. “No creemos en la unidad impuesta, sino en una unidad de concepción que dure cuatro años y no se rompa a los pocos meses”, sostuvo.
En ese sentido, remarcó que el peronismo necesita un proyecto político claro y sostenido en el tiempo: “Si queremos ser parte de un partido que cambie la realidad y discuta la política nacional, provincial y local, no podemos estar solo por estar en una lista”. Para el dirigente platense, la falta de coherencia interna es uno de los principales problemas que arrastra el movimiento.
Al analizar la gestión provincial, Fernández destacó el rol del gobernador Axel Kicillof, a quien consideró “uno de los mejores gobernadores de los últimos 30 años”. Sin embargo, señaló las dificultades que enfrenta la provincia por el “ahogo del financiamiento nacional”, lo que impacta en obras, seguridad y servicios básicos. “Hay que ser muy creativos para gestionar con presupuestos acotados, pero también formar una alternativa política fuerte y consolidada”, afirmó.
Respecto del resultado electoral, el dirigente fue crítico con la conducción política: “La pregunta es qué pasó que la mayoría de los dirigentes no se dio cuenta que íbamos a perder en octubre. Se hablaba de encuestas favorables y terminamos perdiendo”. En esa línea, consideró que no existió una estrategia política clara ni en septiembre ni en octubre y que cada municipio trabajó de manera desarticulada. “Faltó una propuesta homogénea que la gente pudiera entender”, subrayó.
Fernández también advirtió sobre el crecimiento del antiperonismo como fenómeno político y social. “Hay que entender y estudiar este proceso, porque muchas veces no se discuten las ideas ni la justicia social, sino que se vota en contra del peronismo”, explicó. Aun así, relativizó la derrota: “No es que el peronismo haya perdido millones de votos, sino que la marea de La Libertad Avanza fue abrumadora”.
Uno de los puntos centrales de su diagnóstico fue la pérdida de identidad territorial del movimiento. “El peronismo dejó la militancia real, la de estar en la calle, y la reemplazó por las redes sociales. Cada vez cuesta más encontrar unidades básicas verdaderas”, lamentó. En ese marco, también cuestionó la falta de políticas sostenidas para acompañar a los centros culturales y a los referentes sociales.
Finalmente, Fernández llamó a recuperar el espíritu histórico del peronismo: “Falta un sueño homogéneo, una esperanza real de cambiar la realidad. Nuestro compromiso tiene que volver a estar con los más desfavorecidos y con la justicia social”. Y concluyó: “Si no volvemos a la militancia territorial, a la unidad verdadera y a un proyecto claro, el peronismo va a seguir teniendo dificultades para interpretar y representar a la sociedad”. (www.REALPOLITIK.com.ar)