“Ya lo veníamos advirtiendo desde el año pasado: todos los líquidos cloacales de La Plata, Ensenada y Berisso confluyen en una planta ubicada en Berisso, sobre la traza de la avenida 66, y todo ese líquido va sin ningún tipo de tratamiento directamente al Río de la Plata”, explicó Marcelo Martínez al inicio de la entrevista.
El referente ambiental detalló que la descarga se produce muy cerca de la toma de agua potable de la región. “Esa desembocadura está a unos cinco kilómetros de donde se capta el agua que después va a las redes de toda la región. Esto provoca una contaminación importantísima no solo en Berisso, sino también en Ensenada y La Plata”, advirtió.
En ese marco, remarcó que la gravedad del problema fue confirmada por estudios científicos. “El CONICET no hace más que certificar y subrayar lo que veníamos diciendo. Nosotros trabajamos con investigadores que estudiaron esta problemática y ratificaron nuestras sospechas”, sostuvo. Según precisó, la empresa que conduce Hugo Antonio Jorge Obed “está vertiendo aproximadamente 8 mil metros cúbicos por hora de residuos cloacales sin tratamiento al Río de la Plata desde esa planta que no cumple con lo que debería tratar”.
Martínez también reclamó inversiones urgentes para revertir la situación: “Estamos pidiendo que se invierta para construir una nueva planta de tratamiento de efluentes cloacales. No se ha hecho ningún tipo de inversión en los últimos años y esto viene de arrastre”.
En relación con la reciente audiencia pública convocada por Aguas Bonaerenses S.A. (ABSA) para discutir un aumento tarifario, el titular de Nuevo Ambiente fue crítico. “Nuestros integrantes participaron y plantearon todas estas cuestiones. Pedimos que se suspenda el aumento y que se haga una nueva audiencia pública, porque la que se realizó fue un viernes de enero a las 11 de la mañana, en plena época de vacaciones, con una participación mínima”, cuestionó. Y agregó: “Primero tienen que resolver los problemas estructurales, como la contaminación, y después hablar de tarifas”.
Otro punto que preocupa a la ONG es el impacto directo en las playas de la región. “Cuando sube o baja la marea, los agentes patógenos, virus y bacterias provenientes de las cloacas sin tratar contaminan la arena. Hay playas que son utilizadas de forma recreativa por miles de vecinos y están en riesgo”, explicó. “La desembocadura de estos líquidos está a pocos metros de la playa; la sedimentación queda en la arena y eso es visible”.

Además, Martínez relacionó estos vertidos con la proliferación de cianobacterias que se registra en verano. “Tiene que ver con la presencia de sustancias orgánicas en el río. No es solo este punto de descarga: también hay arroyos que reciben líquidos cloacales y otros contaminantes y desembocan tanto en el Río Santiago como en el Río de la Plata”, indicó.
Consultado sobre la responsabilidad de los distintos niveles del estado, fue contundente: “La autoridad de aplicación es la provincia de Buenos Aires. Los mayores responsables son ABSA y la Autoridad del Agua. Los municipios deberían aplicar políticas preventivas, como prohibir el baño o la pesca en ciertas zonas, pero eso no se está haciendo”.
Sobre los riesgos para la salud, Martínez advirtió que el panorama es alarmante. “Entre los agentes patógenos se encuentran la salmonella, la Escherichia coli y otros virus y bacterias. También hay que analizar qué otros contaminantes pueden venir del no tratamiento de desechos hospitalarios líquidos. La gravedad es enorme”, remarcó.
Finalmente, concluyó: “Le estamos solicitando a la provincia de Buenos Aires y a ABSA que accionen de una vez por todas, que inviertan, reconstruyan y remodelen lo que haga falta para evitar que se siga contaminando el Río de la Plata y poniendo en riesgo la salud de toda la población”. (www.REALPOLITIK.com.ar)