“La temporada está funcionando dentro de parámetros de normalidad. Vemos un destino tranquilo, ordenado, y eso nos pone contentos porque estamos recibiendo bien a los turistas”, explicó Emiliano Felice. Sin embargo, aclaró que es difícil calificar la temporada como buena o mala: “No diría que es floja, pero tampoco es una temporada bárbara. Es bastante parecida a la del año pasado, que tampoco había sido muy buena”.
En ese sentido, Felice subrayó que no alcanza con mirar solo el porcentaje de ocupación: “Muchas veces se publican números de ocupación que pueden ser buenos, pero hay otros indicadores clave: cuántos días se quedan los turistas, cuánto gastan por día y, sobre todo, si el negocio es rentable”. Y advirtió: “Hoy hay hoteles con buena ocupación, pero con tarifas similares a las del año pasado, con una inflación interanual muy alta. Eso hace que el negocio no termine siendo rentable”.
El impacto de esta situación también se siente con fuerza en la gastronomía. Según un relevamiento de cámaras locales, no hubo crecimiento interanual del sector y se observan fuertes baches durante la semana. “Hay mucho movimiento los fines de semana, pero entre semana quedan mesas vacías. Eso demuestra que la cosa no viene bien. Ves gente en los destinos turísticos, pero cuando analizás rubro por rubro, la realidad es distinta”, sostuvo.
Felice explicó que el comportamiento de los turistas también cambió: “Se consolidó un fenómeno de estadías más cortas, de tres o cuatro días. En parte puede ser por una tendencia a combinar destinos, pero en este caso es claramente una cuestión presupuestaria. El bolsillo es el principal factor que está achicando las vacaciones”. Y agregó: “El que puede quedarse más días, muchas veces reduce el consumo. Se ve mucho el fenómeno de ir al supermercado, cocinar en el alojamiento y gastar lo menos posible”.
Sobre la competencia con destinos internacionales, como Brasil, señaló que este año la brecha de precios se redujo: “El año pasado Brasil estaba mucho más barato, este año los costos de vida se emparejaron bastante. Tal vez sigue siendo un poco más barato, pero después hay que sumar el viaje. Para una familia puede terminar siendo caro”. Incluso, indicó que los operadores de viajes al exterior también notan una merma en las ventas: “Eso confirma que es el bolsillo el que está limitando todo”.
En cuanto a las políticas de incentivo, Felice valoró el rol de la provincia de Buenos Aires: “Desde la pandemia para acá siempre ha desplegado muchas herramientas para ayudar al sector, como créditos o la Cuenta DNI, que genera descuentos reales en el consumo. Como destino turístico, me siento respaldado por la provincia”. No obstante, remarcó que “si en la billetera virtual no hay plata o las tarjetas están al tope, eso también es una limitante”.
En ese marco, fue crítico con la falta de políticas nacionales para el turismo: “Hace mucho que no vemos una campaña fuerte de promoción para viajar por el país. No hay herramientas de fomento como lo fue el Previaje ni acciones concretas de apoyo y comunicación que incentiven a los argentinos a recorrer Argentina”.
Finalmente, al referirse al Enduro del Verano y los controles en los médanos, adelantó que habrá un operativo especial: “Es un escenario complejo, porque no estamos hablando de una calle o una ruta, sino de médanos, arena y terrenos difíciles. Se trabaja en controles de accesos y operativos, como todos los años”. Y pidió responsabilidad: “Vacacionar tiene que ser algo tranquilo. No hay que poner en riesgo la vida de los demás ni la propia. A veces se ven accidentes absurdos que no tienen nada que ver con el espíritu de las vacaciones”. (www.REALPOLITIK.com.ar)