“Más allá de los anuncios concretos, Davos es una exposición de cuáles son las líneas políticas que vienen trabajando los presidentes. Les sirve tanto para hablar de temas internos y externos como para opinar sobre lo que les incomoda, y eso es algo que Javier Milei viene haciendo desde que asumió”, explicó Anderson Riverol. En ese sentido, señaló que el foro funciona como una vidriera de posicionamientos ideológicos y estratégicos de los líderes que gobiernan.
El analista destacó que el propio Milei fue modificando su discurso en Davos con el correr del tiempo: “En su primera participación hubo una manifestación más ideológica sobre cómo veía la sociedad y el rumbo de Occidente. Ahora el enfoque es distinto: muestra cómo está transformando la Argentina con sus medidas y cuál es el impacto concreto de su gobierno”. A su entender, ese cambio refleja una búsqueda de legitimación internacional a partir de resultados.
Riverol remarcó que Davos reúne a las figuras más influyentes del planeta, como Donald Trump y Emmanuel Macron, que no responden a una misma línea ideológica sino que defienden o confrontan desde el poder que ejercen. En ese marco, recordó que Trump afirmó que la Unión Europea no atraviesa su mejor momento, algo que el especialista vinculó directamente con la creciente disputa por territorios estratégicos como Groenlandia y la isla Diego García.
“Groenlandia no solo tiene enormes recursos naturales, sino que además es una pieza clave desde el punto de vista geopolítico. El cambio climático la vuelve más accesible y eso la transforma en un territorio estratégico. Rusia y, sobre todo, China han avanzado mucho allí. Si China lograra instalar bases o acuerdos con la pequeña población local, la amenaza para Estados Unidos estaría muchísimo más cerca”, advirtió.
En contraste, Riverol fue muy crítico con la capacidad de Europa para enfrentar este nuevo escenario: “La Unión Europea lleva más de dos décadas enfocada en temas que podríamos llamar más ‘rosas’ y ha sido poco exitosa en la gestión de conflictos. El ejemplo más claro es Ucrania, que depende casi absolutamente de Estados Unidos para defenderse”. Además, explicó que el sistema de toma de decisiones por consenso, y el rol de países como Hungría, limitan cualquier respuesta firme frente a las amenazas.
A esa debilidad estructural se suman, según el especialista, los problemas internos del bloque, como la migración descontrolada y los graves episodios de terrorismo que golpearon a Francia, Reino Unido, Alemania y Suecia en la última década. “Todo eso mostró una posición de fragilidad. Mientras tanto, Rusia es una potencia militar que puede desarrollar armas de forma más rápida y barata que Europa”, comparó.
Sobre Estados Unidos, Riverol subrayó que sigue siendo la gran potencia mundial, con una capacidad económica muy superior a la europea: “El estado más pobre de Estados Unidos es tan rico como Francia o Alemania. Eso le da a Washington una enorme capacidad de presión comercial, algo que Donald Trump usa permanentemente”. También advirtió sobre la imprevisibilidad del expresidente republicano: “Yo mismo dije que no era probable una intervención en Venezuela y de repente ocurrió. Trump es muy difícil de predecir”.
En relación a Canadá y la disputa por Groenlandia, explicó que el país norteamericano respalda a Dinamarca, que ejerce el protectorado sobre la isla, pero al mismo tiempo depende económicamente de Estados Unidos. “Trump juega con eso, incluso con provocaciones simbólicas, como cuando mostró imágenes donde Canadá parecía parte de Estados Unidos. Es una política deliberadamente provocadora”, sostuvo.
Riverol también se refirió al acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, al que consideró un proceso de largo plazo. “Debe ser aprobado por los parlamentos de ambos bloques y, además, depende mucho de las tensiones internas del Mercosur. Brasil es el gigante y eso genera fricciones, pero paradójicamente este acuerdo podría beneficiar más a los países pequeños que al propio Brasil”, explicó. En ese marco, destacó que para la Argentina puede ser una oportunidad estratégica por el tamaño y el nivel institucional del mercado europeo.
Finalmente, el analista abordó el vínculo entre la Argentina, China y Estados Unidos. “China es una potencia económica indiscutible. Es importante mantener buenas relaciones comerciales, como se ve con la llegada de autos eléctricos e híbridos. Milei dijo con claridad que no puede romper con su principal socio económico, y en política nada es improvisado: seguramente hay entendimientos silenciosos con Estados Unidos”, concluyó. (www.REALPOLITIK.com.ar)