Viernes 30 de enero de 2026

Provincia

Alianza libertaria y deseos de derrota

El gesto "altruista" de Máximo Kirchner que expone la podredumbre del Partido Justicialista

30/01/26 | La sorpresiva propuesta de Máximo Kirchner para que Axel Kicillof encabece una lista de unidad en el PJ bonaerense es leída en La Plata como una maniobra táctica destinada a condicionar al gobernador, avanzar sobre la estructura provincial y redefinir la interna del peronismo con un señuelo que encubre una nueva jugada de poder.


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La bomba de este jueves dentro del pan peronismo bonaerense fue lo que en apariencia significaba un golpe de timón en la estrategia de Máximo Kirchner hacia el gobernador Axel Kicillof. Después de años de tratar de limarlo y hacerlo colapsar en su gestión, ahora el jefe de La Cámpora habría decidido proponerle encabezar una lista de unidad para las próximas elecciones del Partido Justicialista (PJ) bonaerense.

El giro aparentemente drástico que sorprendió al universo panperonista en realidad no tiene nada de tal. No se trata de que Máximo haya reconocido su derrota en la interna, o que mágicamente haya priorizado el interés partidario por sobre el personal. Simplemente, le arrojó un señuelo envenenado.

Los argumentos del jefe de La Cámpora son, naturalmente, altruistas, y sostienen que la unificación de la conducción partidaria y la del partido en la provincia de Buenos Aires acabaría con la guerra civil intestina y permitiría sellar la unidad, colocándose en sintonía con lo que ha ocurrido tradicionalmente en el resto de las provincias argentinas. Desde La Cámpora no dejaron de ensalzarlo: Máximo privilegia las cuestiones estratégicas por sobre las personales, y que así reafirma la tesis impuesta por su madre sobre que hay que garantizar la unidad “hasta que duela”.


Sede del PJ bonaerense.

La cuestión repercutió en el mediodía de este jueves en la residencia oficial de La Plata, donde Kicillof compartía un asado con sus ministros e intendentes más próximos. Ni siquiera llegó a discutirse la propuesta. "Es un tema terminado hace tiempo y nadie volvió a plantearlo porque todos ya saben que no es una opción", afirmaron desde su entorno. 

En la reunión se trataron temas de gestión, pero, sobre todo, se habló de la recolección de avales para posicionarse en la interna con La Cámpora, ya sea para competir electoralmente o para sumar músculo ante una eventual negociación.  Los plazos se van agotando: la presentación de avales cierra el 3 de febrero, y el domingo 8 deberán presentarse las candidaturas provinciales y distritales de los 135 municipios.

¿Por qué Kicillof y los referentes del Movimiento Derecho al Futuro descartan aceptar la oferta de Máximo Kirchner si están dispuestos a negociar una lista de unidad? La respuesta es sencilla: la propuesta del jefe de La Cámpora pretende llenarle las listas de candidatos propios a cambio de cederle el primer lugar, y ocupar nuevos lugares y cajas en la gobernación, tal como es habitualmente su clave de negociación. Pero, además, hay otro dato más relevante, y que apunta a conmover la alianza de gobierno en la provincia.

Es vox populi que la candidata de Kicillof para la presidencia partidaria es la vicegobernadora Verónica Magario. Si el gobernador ocupara ese lugar, la relación entre ambos estallaría. Pero, además, hay otro tiro lanzado por elevación: mientras que el mandatario bonaerense no tiene territorio propio, una eventual ruptura en el ejecutivo provincial afectaría la interna del PJ en La Matanza, un distrito al que La Cámpora le ha puesto el ojo desde siempre, pero en el que no ha conseguido avanzar.

Además, si bien puede especularse con que la propuesta de Máximo implicaría abrirle la puerta de una eventual candidatura presidencial a Kicillof, no tiene nada de generosa. El diagnóstico de La Cámpora es que Javier Milei reelegirá el año próximo, por lo que el gobernador quedaría identificado como la cara de la derrota.

De este modo, el pretendido “altruismo” de Máximo apunta, en realidad, a liquidar a dos enemigos internos, el gobernador y la vice, y además le permite sumar puntos en la alianza mal disimulada con el gobierno nacional. Claro está que su juego es tan mediocre y evidente que no consiguió sorprender a nadie. Por eso en La Plata siguieron comiendo asado y organizando la campaña, mientras que los obsecuentes de su entorno lo colmaban de elogios sobre su genialidad política. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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