"El casino fue durante muchos años la postal de Necochea, algo hermoso, pero hoy lo que te da es tristeza cuando lo ves. El edificio está muy venido a menos, muy desmejorado, y no sé cuánto tiempo va a aguantar así como está", señaló Paulo Nielsen al referirse al estado general del inmueble, inaugurado en 1973 y ampliado en 1976 con la apertura del auditorio.
En ese sentido, explicó que el complejo originalmente incluía múltiples espacios: sala de juegos, bowling, restaurante, boliche bailable, pileta, saunas y pista de patinaje. "Hoy funcionamos en lo que antes era la confitería del casino, porque la sala grande se quemó en 2001. Todo lo demás fue quedando abandonado con el paso del tiempo", recordó el dirigente gremial del Casino de Necochea.
Nielsen remarcó que la falta de inversiones es una constante desde hace más de dos décadas. "En 21 años que estoy acá, la única vez que se lo mejoró de verdad fue con el gobierno de Daniel Molina. Después entramos otra vez en la lógica de que nadie quiere hacerse cargo", explicó, y aclaró que el edificio es propiedad del municipio, mientras que los trabajadores dependen de la provincia de Buenos Aires, lo que genera un permanente "pase de responsabilidades".
Uno de los datos más alarmantes es que el casino funciona sin máquinas tragamonedas desde hace siete años. "Debemos ser el único casino del mundo que trabaja sin tragamonedas. Las sacaron y eso nos representó un 75 por ciento menos de público", afirmó. Actualmente, la sala apenas puede abrir cuatro mesas de ruleta, dos de punto y banca y dos de blackjack, cuando antes se habilitaban 16 mesas.
A esta situación se suma el avance del juego online. "Nos juega mucho en contra el casino virtual. Vienen muchos chicos jóvenes, se juntan entre cuatro o cinco, hacen una vaquita mínima y juegan como algo simbólico", explicó. Además, advirtió sobre la pérdida del poder adquisitivo: "Antes los viernes venían 15 o 20 albañiles a jugar una fichita. Hoy no ves ni uno".
En cuanto al personal, Nielsen detalló que el casino cuenta con unos 60 trabajadores entre juego y maestranza. "Son 60 familias que dependen directamente de este casino y hoy estamos todos esperanzados con la subasta que definirá su futuro", sostuvo.
Respecto al proceso de licitación, el dirigente gremial señaló que hubo intentos fallidos y modificaciones que generaron incertidumbre. "Se habían aprobado los pliegos, pero a los 20 días cambiaron la composición del Concejo Deliberante de Necochea y quisieron modificar cosas que desincentivaban a los inversores. Si alguien va a poner millones de dólares, necesita confianza y reglas claras", remarcó.
Sin embargo, Nielsen se mostró moderadamente optimista. "Sabemos que hay posibles inversores reales que pueden hacer algo lindo con el complejo. Más allá del juego, esto puede generar muchísimo trabajo: para albañiles, pintores, electricistas. Si se hace algo nuevo y atractivo, la gente va a ir", aseguró.
Por último, destacó que, pese al deterioro, la estructura del edificio se encuentra en buenas condiciones. "Se hicieron estudios y estructuralmente está muy bien. Lo que está mal es la mampostería, los vidrios, el techo, todo lo visible. Hoy funciona todo atado con alambre", reconoció.
"Estamos esperanzados, pero también es la última bala que nos queda. Si la subasta no sale, la situación es muy preocupante", concluyó Nielsen, quien agradeció el acompañamiento de la comunidad de Necochea: "Gracias a la gente que nos apoyó durante todos estos años, todavía tenemos casino. Sin ese respaldo, ya lo hubiéramos perdido". (www.REALPOLITIK.com.ar)