Miércoles 4 de febrero de 2026

Nacionales

“No tengo nada que perder”

Grave denuncia de agente de la Policía Federal contra la cúpula de la DUOF Río Cuarto

04/02/26 | Un agente de la Policía Federal Argentina denunció robos de material sensible, abuso de autoridad y persecución interna en la delegación de Río Cuarto, y apuntó contra su jefe por corrupción, encubrimiento y represalias que terminaron con su expulsión de la fuerza sin respuesta institucional.


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Abuso de autoridad, robos dentro de la dependencia, amenazas, persecución laboral y una cadena de denuncias que nunca avanzan. Eso es lo que denuncia un agente de la Policía Federal Argentina con casi diez años de servicio, que decidió hacer público su testimonio después de haber quedado fuera de la fuerza y sin respuesta institucional.

El caso involucra a la Delegación de la Policía Federal en Río Cuarto (DUOF) y apunta directamente contra su jefe, el subcomisario Juan Pablo Tur, a quien el denunciante acusa de corrupción sistemática, maltrato a subalternos y encubrimiento interno: “Entre oficiales no se pisan. No se ensucian. La paga siempre el más débil”, resume el agente.


Delegación de la Policía Federal en Río Cuarto (DUOF).

Robos dentro de una dependencia federal

Según el testimonio de Cristian Chamorro, saliente cabo LP13440, en la DUOF Río Cuarto desaparecieron elementos sensibles vinculados a causas federales: dos chalecos antibalas, las llaves de un vehículo secuestrado, un libro de defectos y un libro de visitas de detenidos.

“Llevamos causas federales, narcotráfico, trata de personas. Y esos libros desaparecieron”, denuncia.

Parte de estos hechos quedaron registrados en un audio interno que acompaña este artículo y hoy forma parte de una causa en la fiscalía Federal. En esa grabación se escucha al propio subcomisario reconocer los faltantes y ordenar un sumario administrativo: “Sí, hubo faltantes en la dependencia”, se oye decir en el audio.

El registro también expone discusiones internas, acusaciones cruzadas y la falta de controles claros sobre quién tenía la responsabilidad del material desaparecido.

Un clima de persecución interna

El agente asegura que quien no responde al círculo de confianza del jefe “la pasa mal”. Él mismo se define como “el rebelde, el que no se adapta al sistema”.

Relata que, mientras otros eran protegidos, él fue castigado sistemáticamente: negativa de licencias por situaciones familiares graves, traslados punitivos, sanciones disciplinarias y hasta un informe negativo que derivó en su expulsión.

“A mi señora la operaron de urgencia. El mismo día murió mi suegra. No me dieron ni un día”, cuenta. “A los cuatro meses murió la mujer de mi cuñado. Ahí me mandaron a Rosario de castigo”.

Aclara además un punto sensible: “En mis diez años de carrera nunca tuve carpeta psiquiátrica. Solo licencia médica”.

El audio: un sumario que expone más de lo que intenta tapar

La desgrabación del audio —de calidad deficiente pero audible— muestra una escena tensa: faltantes, puertas supuestamente abiertas, responsabilidades difusas y una discusión directa entre un sargento primero y el subcomisario.

En un tramo clave, un agente plantea una pregunta que atraviesa todo el caso: “¿Cómo puede ser que todo le pase siempre a la misma persona?”.

También se escucha una referencia especialmente grave: la manipulación indebida de un móvil policial, donde presuntamente se habría colocado un líquido incorrecto en el sistema de frenos. “Pudieron haber matado a compañeros”, se escucha decir.

Viáticos, traslados ficticios y fraude al estado

El denunciante afirma que el subcomisario simulaba traslados a Rosario en el marco del denominado Plan Bandera, pero que algunos agentes no viajaban. “El viático se lo comen ellos”, sostiene. Da nombres, fechas y asegura que esa operatoria se repitió durante todo 2025.

Según la documentación a la que accedió este medio, Cristian Chamorro presentó denuncias en fiscalía Federal, ministerio de Seguridad, Asuntos Internos de la PFA y jefatura de Policía Federal. Además, solicitó al menos cinco audiencias formales con el jefe o el subjefe de la fuerza.

Las respuestas oficiales se repiten: “Se dio intervención a las áreas respectivas. Nos comunicaremos cuando haya novedades”. Pero las novedades, asegura, nunca llegaron.

“Asuntos Internos hace honor a su nombre: están ausentes”, dispara.

“Perdí todo” y una Policía Federal “prendida fuego”

El final del relato es crudo: “Perdí mi trabajo, perdí mi dignidad, perdí mi carrera”. Chamorro cuenta que hoy tiene la cuenta bancaria bloqueada, una familia que mantener y ninguna respuesta institucional, mientras —según dice— el subcomisario denunciado sigue en su cargo y cobrando su sueldo. “Yo no tengo nada que perder. Por eso hablo”.

El testimonio no se limita a un nombre propio. Apunta a un problema estructural: “Esto no es culpa de los gobiernos. Es culpa de los jefes”. Mientras denuncia vaciamiento, falta de recursos, médicos tercerizados y vehículos que solo funcionan “haciendo magia”: “La Policía Federal se está prendiendo fuego, y nadie quiere escuchar”.

El caso expone una trama que excede una denuncia individual y vuelve a poner en discusión el funcionamiento de los mecanismos de control interno dentro de la Policía Federal que conduce Alejandro Rolle.

Mientras el denunciante asegura haber agotado todas las vías institucionales, las actuaciones permanecen sin definiciones conocidas. El desenlace de esas presentaciones y el destino de los funcionarios señalados marcarán si el sistema está dispuesto a investigar hacia adentro o si, una vez más, el silencio termina funcionando como forma de cierre. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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