Sábado 7 de febrero de 2026

Nacionales

Olivos y Casa Rosada

Para cortar con las harinas, Karina Milei suma otra polémica licitación

07/02/26 | La secretaría General de la Presidencia de la Nación, a cargo de Karina Milei, avanza con el proceso 23-0020-LPU25 para abastecer durante seis meses a Casa Rosada y la Residencia Presidencial de Olivos con productos frescos. Una de las ofertas supera los 262 millones de pesos y reaviva el debate sobre el gasto en la cima del poder en plena crisis.


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En un país donde el consumo masivo continúa en retroceso y el ajuste se convirtió en política de estado, la secretaría General de la Presidencia de la Nación abrió una nueva licitación que vuelve a tensionar el discurso oficial de austeridad. Se trata del proceso 23-0020-LPU25, impulsado por el área que conduce Karina Milei, hermana del presidente Javier Milei. El objeto del llamado es la provisión de frutas y verduras para el abastecimiento de la Casa Rosada y la Residencia Presidencial de Olivos y las residencias presidenciales durante un período de seis meses.

El listado de productos no es menor ni simbólico. Incluye acelga, ajo, albahaca, apio, bananas, brócoli, champignones, duraznos y una extensa variedad de alimentos frescos. El volumen proyectado implica compras por cientos de millones de pesos. Hasta el momento se confirmaron dos ofertas: una de la firma Manjares La Plata SRL y otra presentada por Héctor José Martín. Esta última asciende a 262.202.000 pesos.

La cifra impacta por sí sola. Traducida en términos mensuales, representa más de 43 millones de pesos en frutas y verduras para el circuito presidencial. En un contexto donde el propio gobierno sostiene que “no hay plata” y exige sacrificios a jubilados, trabajadores estatales y provincias, el monto adquiere una dimensión política que excede la cuestión alimentaria.

Un patrón que se repite

La licitación por productos frescos no aparece aislada. En las últimas semanas, la secretaría General avanzó con procesos similares que incluyeron más de 81 millones de pesos en bebidas gaseosas e isotónicas, 311 millones de pesos en panes y medialunas, 62 millones en café premium y máquinas expresso profesionales y 40 millones en electrodomésticos para equipar dependencias oficiales.

Las extravagantes exigencias de Karina Milei se alejan cada día más de la órbita de un funcionario público y se acercan peligrosamente a las de una rockstar.

En todos los casos, los contratos fueron diseñados para cubrir períodos de seis meses, con posibilidad de prórroga o ampliación si se agota el stock antes de lo previsto. El esquema garantiza previsibilidad de abastecimiento, pero también habilita una continuidad del gasto sin necesidad de nuevos llamados inmediatos.

El contraste social

Las consultoras privadas coinciden en que el consumo cerró el último año con caídas pronunciadas en supermercados, reducción en la frecuencia de compra y un aumento sostenido de la morosidad en tarjetas y créditos personales. Más del 40 por ciento de los hogares declara llegar con dificultad a fin de mes.

Mientras tanto, la estructura presidencial asegura un abastecimiento generoso y diversificado de productos frescos. El debate no gira únicamente en torno a la calidad de los alimentos, sino al mensaje que transmite la decisión administrativa.

La dimensión simbólica

Desde el gobierno se ha defendido la necesidad de garantizar el funcionamiento pleno de la Casa Rosada y la Residencia Presidencial de Olivos, incluyendo actos protocolares, reuniones diplomáticas y actividades institucionales. Sin embargo, el volumen de las cifras y la reiteración de procesos vinculados al consumo interno de la estructura ejecutiva alimentan cuestionamientos.


Casa Rosada.

En tiempos de ajuste, cada expediente administrativo se convierte en una señal. Y cuando las cifras superan los 260 millones de pesos en verduras mientras se insiste públicamente en que los recursos son escasos, el gesto adquiere un peso político inevitable.

Más allá del detalle técnico del pliego, la licitación 23-0020-LPU25 vuelve a colocar bajo la lupa el equilibrio entre discurso y práctica en la administración nacional. En la Argentina del ajuste permanente, la austeridad parece tener fronteras bien delimitadas. Y no siempre atraviesan las puertas de Balcarce 50. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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