El panperonismo bonaerense debate su futuro en medio de las ruinas. Todos se desconfían entre sí y tienen en claro que su respaldo social sigue escurriéndoseles como arena entre los dedos. Del fabuloso fenómeno de masas que supo ser sólo quedan los retazos. Quebrados, desarticulados, sin liderazgo unificado ni programa compartido. Ni siquiera coinciden en la estrategia a adoptar respecto del gobierno nacional. El peronismo ha pasado a ser un partenaire secundario en una escena nacional dominada exclusivamente por el gobierno nacional. En este contexto asfixiante, incómodo, deberán afrontar la renovación de autoridades partidarias en la provincia de Buenos Aires.
El domingo vence el plazo para la presentación de listas. La propuesta de Máximo Kirchner de articular una lista de unidad con el gobernador a la cabeza primero fue rechazada con enojo, considerándose que se trataba de un nuevo intento de manipulación de La Cámpora. Con el correr de los días comenzaron las negociaciones en medio de la desconfianza. Y si bien hubo algunos avances, Carlos Bianco sigue muy activo armando sus listas en cada distrito. El que se quemó con leche…
Axel Kicillof exigió como condición sine qua non un respaldo pleno a su gestión para aceptar la postulación a la presidencia. el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) mira el desarrollo de las negociaciones con desconfianza. No se oponen pero tampoco se entusiasman.
Además están en juego otros cargos determinantes, entre los que se destaca la conformación del Consejo partidario. Se negocia sobre la base de que la vicepresidencia primera sea para la vicegobernadora, Verónica Magario, mientras que el cristinismo se quedaría con la vicepresidencia segunda y secretaría general.
Por ahora no hay nada definido. La distribución de cargos puede hacer estallar cualquier entendimiento. El cerebro de las negociaciones es el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, quien viene manteniendo permanentes reuniones con los referentes del MDF, intendentes y representantes de los distintos distritos de la provincia. Su propuesta consiste en respetar a quienes ya tiene cargos como consejeros o congresales nacionales, para tratar de mantener las aguas quietas.
A Bianco lo auxilian los ministros Gabriel Katopodis y Andrés Larroque, y el diputado provincial, Mariano Cascallares. Este jueves, por primera vez se dejó trascender desde el entorno del gobernador que el entendimiento iba cobrando forma. Pero el clima interno sigue siendo hostil. No ha pasado demasiada agua debajo del puente desde las funestas críticas de Cristina Fernández de Kirchner y de Mayra Mendoza a la estrategia electoral diseñada por el gobernador para el año pasado, ni tampoco el oposicionismo a ultranza de La Cámpora a la aprobación del presupuesto y el endeudamiento provincial.
La intendenta de Quilmes, tras reunirse con distintos referentes políticos y sindicales, lanzó este miércoles un mensaje de reconciliación: “El partido, en sus distintos órdenes, el partido, en sus distintos órdenes, tiene que encontrar síntesis, abrazar a todos y todas aquellas que creemos que lo fundamental es enfrentar al actual modelo nacional y acumular fuerzas contra las políticas de Javier Milei que dañan a nuestro pueblo, como el proyecto de flexibilización laboral que quieren tratar en el Congreso nacional”.
Pero hay una condición que exige La Cámpora y que en La Plata y en el Movimiento al Futuro consideran letal: quien presida el PJ Bonaerense deberá insistir en el reclamo por la libertad de la expresidenta Cristina Fernández. Un punto programático que podría hacer trizas sus aspiraciones presidenciales para 2027.
De este modo, las negociaciones avanzan sin entusiasmo y con mucha incredulidad. En el axelismo duermen con un ojo abierto. Saben que de aquí al domingo puede cerrarse el acuerdo, o estallar la interna ante la primera señal de duda. Es la realidad de un panperonismo que ha perdido su empatía con la sociedad y no encuentra la brújula para tratar de reconstruirla. (www.REALPOLITIK.com.ar)