Al analizar el trasfondo histórico de la iniciativa, Roberto Bacman sostuvo que “la reforma laboral es un proyecto que la derecha en Argentina lo viene estructurando y soñando desde la década del 70”, y recordó antecedentes fallidos: “Se habló de reforma laboral durante el gobierno de Fernando de la Rúa, acordate el escándalo de la Banelco. Macri habló de tres reformas: la previsional, la laboral y la impositiva”.
En esa línea, señaló que el contexto político actual favorece el avance del proyecto: “Es el momento donde el peronismo está en el punto más bajo, donde no tiene una respuesta unificada y está mostrando un momento muy dificultoso”, y agregó que “se les da la oportunidad de negociar, porque hay un peronismo que está negociando y otro que no se está poniendo de acuerdo todavía en cuál va a ser la propuesta alternativa”.
Sobre el contenido concreto de la reforma, Bacman remarcó que no se trata de una modernización equilibrada: “Quizás la Argentina necesitaba una modernización laboral, pero esta reforma está hecha más a gusto de las grandes empresas, por los objetivos que tiene puestos”. Además, alertó que su aprobación dependerá de acuerdos políticos: “La única forma que salga es a través de prevendas que todavía se están discutiendo con gobernadores peronistas o filoperonistas en distintas provincias del interior”.
Consultado sobre cómo afectaría a los trabajadores, fue categórico: “El trabajador va a tener condicionamiento desde el punto de vista de los derechos globales”, y enumeró posibles pérdidas: “El derecho a peticionar, el derecho a hacer asambleas en grandes empresas, el derecho a poder elegir su período vacacional”. También advirtió sobre cambios en la jornada laboral: “Quieren hacer una especie de banco de horas para que no haya horas extras, y las horas extras es un recurso que mucha gente utiliza para aumentar su sueldo”.
Otro de los puntos críticos que destacó fue el sistema indemnizatorio y el financiamiento previsional: “Va a perder el derecho a paritarias libres” y “la aparición del fondo de ayuda laboral, el FAL, se financiaría a través de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES)”, lo que, según explicó, implica que “ese 3 por ciento que el empresario no va a pagar extra se lo va a sacar al financiamiento jubilatorio”.
En ese sentido, vinculó la reforma con el descreimiento de los jóvenes en el empleo formal: “Por eso muchos jóvenes no creen en trabajar ya en relación de dependencia”, y explicó que “ven la historia de sus padres que trabajaron 35 o 40 años y cuando llegó su jubilación se encontraron que tampoco les alcanza para vivir”.
Al referirse al rol histórico del peronismo, Bacman recordó que “hasta 1946 no existían derechos laborales”, y subrayó: “Perón les explicó que el único que transforma la realidad es la política”. Sin embargo, cuestionó la actitud actual de muchos dirigentes: “Hay muchos gobernadores peronistas que parecen estar mirando otra cosa, en lugar de entender que esto va a ser una pérdida de derechos, sin ninguna duda”.
En cuanto a la imagen del gobierno, Bacman detalló que “la imagen de Milei que había caído, después creció a 47 por ciento y ahora bajó a 45 de imagen positiva”, mientras que “la gestión anda en el orden del 43 y pico, casi 44”. No obstante, aclaró que “hay un 55 por ciento que se considera opositor, pero que no encuentra todavía en la oposición un partido que realmente lo represente”.
Dentro del peronismo, destacó el posicionamiento del gobernador bonaerense: “Kicillof sigue siendo el político con mejor imagen dentro del peronismo”, mientras que “Cristina sigue teniendo 40 por ciento de imagen positiva, pero se está alejando”.
Finalmente, Bacman planteó la necesidad de una renovación profunda: “El peronismo está atravesando una crisis que no es solo de conducción, sino de problemas identitarios”, y concluyó que “el peronismo tiene que encontrar su camino este año, democratizarse y defender las PASO para lograr nuevos liderazgos”. (www.REALPOLITIK.com.ar)