“Yo hace 43 años que trabajo en el hospital Carrillo. Siempre estuve recibiendo violencia, maltratos, me sacaron mi jefatura, me sentaron al lado de una puerta de un baño, no me dejaban tocar nada. Yo tenía que pedir por favor para poder tocar un papel siendo yo la jefa”, relató Nilda Astorga, visiblemente afectada por la situación que atraviesa.
En ese sentido, describió un clima de hostigamiento permanente dentro de la institución: “En ese hospital pasan un montón de cosas graves”. Según contó, el nivel de presión fue tal que terminó afectando seriamente su salud: “Me desmayaba porque no podía contenerme de la situación. Y bueno, hasta que me dejaron un cáncer de estrés”.
Astorga explicó que se encuentra bajo tratamiento médico tras haber sido operada: “Yo estoy en tratamiento con esta medicación que es el Trastuzumab y es para prevenir el cáncer del que ya me operaron y tengo 40 quimios, 20 rayos”. Sin embargo, denunció que aún así le quitaron la licencia laboral: “Yo estoy de licencia, estuve hasta el 5, ahora me sacaron la licencia”.
La entrevistada también aseguró haber sido víctima de amenazas y hechos intimidatorios: “Me mandaban la policía a mi casa para obligarme a inmovilizarme, me ponían guardapolvos grandes, talles especiales, un montón de cosas que yo ya no puedo soportar más. Yo estoy muy mal”.
A esta situación se suma un fuerte perjuicio económico. “Este mes fui al banco, veía el día 3 que se cobra, no me pagaron el sueldo… y me depositaron 20 mil pesos”, señaló, y agregó: “Yo no tengo ni para comer, ni para comprar la medicación que no me cubre IOMA, porque ya no sé si tengo IOMA”.
Astorga remarcó que intentó obtener respuestas por vías administrativas: “Mandé carta documento, fui al ministerio como cuatro veces”, pero lejos de recibir soluciones, denunció nuevas presiones: “Me dijeron que no me iban a pagar y me cortaron la licencia”.
En relación al funcionamiento interno del hospital, fue contundente: “El señor Rofredo Planeó es el jefe de Personal del hospital, donde hay un montón de gente que no va a trabajar y le pagan el sueldo”. Incluso reclamó una intervención urgente: “Yo no sé por qué no mandan una intervención en el hospital por toda esta situación”.
La trabajadora también denunció hechos de extrema gravedad vinculados al trato de pacientes y al manejo institucional: “Están los muertos en el piso, no andan las heladeras, los gusanos comiéndose los muertos. Tengo pruebas, un montón de cosas que pasan ahí”.
Además, expresó sentirse completamente desamparada por el poder político: “El otro día cuando fui me dijeron: 'Andá a hablar con Kicillof'. Pero yo no sé cómo me va a atender Kicillof a mí, si él ni me tiene en cuenta. No le importa nada”.
Astorga también denunció amenazas directas contra su integridad: “Me mandaron un hombre para que me diera vuelta mi casa y simularan un robo”, y recordó una advertencia que la marcó profundamente: “Cuídate, porque yo no lo voy a hacer, pero sí que lo puede hacer otro”.
El clima de persecución, según relató, también afectó a su familia: “A mi hijo también, que está en la guardia… también le hicieron agarrar una parálisis facial. Toda violencia ahí adentro”.
En uno de los pasajes más crudos de la entrevista, Astorga expresó su temor por su vida: “No me muero de cáncer. Me voy a morir porque me van a mandar a matar”.
Finalmente, explicó que no cuenta con recursos para defenderse legalmente: “Yo en este momento no cuento con dinero, ni siquiera para comer, ni para nada. Así que no puedo recurrir a ningún abogado”, y lamentó la falta de respuestas judiciales: “Fui a la justicia, a los tribunales de San Martín y de Morón, hice la presentación y la denegaron”.
Antes de despedirse, dejó un fuerte cuestionamiento a Nicolás Kreplak: “Qué clase de ministro de Salud es… cómo puede permitir que se cometan todas estas irregularidades y aberraciones con una persona”, y concluyó: “No solo yo porque tengo esa enfermedad, sino por otras personas también que no tienen voz”. (www.REALPOLITIK.com.ar)