La legisladora fue categórica: “Las modificaciones que se han anunciado para nada modifican la esencia de la reforma laboral, que seguimos llamando una reforma laboral esclavista”. En ese sentido, advirtió que “se mantienen todos los puntos que atacan a los derechos de los trabajadores y las trabajadoras que tienen que ver con la legalización de la precarización, la flexibilización de nuestras jornadas laborales, el salario dinámico y los ataques a las formas de organización”.
Mercedes De Mendieta remarcó que los cambios negociados no apuntan a mejorar las condiciones laborales sino a acuerdos políticos: “Lo que ha negociado o intentado negociar el gobierno son puntos que tienen que ver con ganancias o con los aportes a las obras sociales, que son negociaciones con los gobernadores y con la burocracia sindical”. Y aclaró: “Los sindicatos combativos seguimos rechazando de plano el conjunto de esta reforma laboral”.
En ese marco, cuestionó el rol de la Confederación General del Trabajo de la República Argentina (CGT): “La CGT es fuertemente responsable también de lo que vaya a ocurrir en el día de hoy, porque si bien convoca a movilizar, no ha llamado paro ni ha impulsado ningún tipo de campaña para organizar a la clase trabajadora para enfrentar esta reforma laboral esclavista”. Según explicó, “se ha dedicado a intentar mantener y a negociar los puntos en los que está particularmente interesada”, como los aportes a las obras sociales.
La diputada sostuvo que el proyecto implica un grave retroceso histórico: “Es un proyecto que nos hace retroceder al siglo XIX”. Desde su experiencia como docente, reflexionó: “Pensábamos cómo íbamos a explicarles a los chicos cómo ganamos derechos como la jornada de 48 horas y cómo ahora te la quieren arrebatar”.
También desmintió los argumentos oficiales sobre el empleo informal: “Es mentira que esta ley termine con la informalidad del empleo, lo que hace es legalizar la precarización”, y detalló que mantiene a muchos trabajadores “como trabajadores independientes, sin cargas sociales, sin aguinaldos, sin vacaciones”.
Al describir la situación social, afirmó: “Hay una inflación que nos come el bolsillo, salarios por el piso, crece el desempleo en la Argentina”, y graficó: “La realidad de la clase trabajadora es endeudada, sacando créditos para llegar a fin de mes, utilizando la tarjeta, haciendo malabares para llegar al día 10”. Por eso, advirtió: “Esta ley nos va a poner en una situación de precarización nunca vista en la Argentina”.
Respecto a la movilización, convocó a no dar la pelea por perdida: “Llamamos a todo el mundo a movilizar, a no creer que esto está terminado”, y explicó que “esto es solo el primer paso, que es el Senado, y después tiene que pasar por la Cámara de Diputados”. En ese sentido, recordó que “cuando la presión popular y la calle hablaron, eso sin dudas cambió el escenario”.
Sobre el protocolo antipiquetes, señaló: “Las amenazas están planteadas, pero no tenemos miedo”, y fue contundente: “Si acá pasa algo, hacemos responsable al gobierno, al ministerio de Seguridad y a Patricia Bullrich de cualquier represión”. Además, subrayó: “No es violencia, es represión”.
Finalmente, cerró con una definición política: “Yo tengo mucho más miedo de una Argentina sin derechos”, y concluyó: “Vamos a seguir la pelea hasta el último día para evitar que esta reforma pase”. (www.REALPOLITIK.com.ar)