En el marco de la discusión sobre la postura del gobierno nacional de no avanzar en una ley específica para regular la inteligencia artificial, Belén Ortega advirtió sobre los riesgos de los extremos. “Regular demasiado, como fue la Unión Europea o como es en China, lo que hace es frenar la tecnología. Regularla y no permitir ningún tipo de regulación lo que hace es que no se proteja del ciudadano”, sostuvo.
En ese sentido, destacó el modelo de Corea del Sur como referencia: “El peor ejemplo que tenemos de una regulación equilibrada es el ejemplo de Corea del Sur. Corea del Sur calzó una ley que es la ley de convivencia con la inteligencia artificial”. Según explicó, esta normativa “pone pautas de convivencia con la IA para prevenir el bullying de los más chicos, para prevenir las ciberestafas, para prevenir la clonación de voz, la clonación de imágenes, para prevenir delitos virtuales”.
Para la especialista, la discusión sobre regular o desregular no puede darse sin antes abordar un punto clave: la educación. “No podemos hablar de regular o de desregular cuando no tenemos todavía políticas implementadas”, afirmó, y agregó: “Tenemos que ir a capacitar a la población para poder decidir si hay que regular, si hay que desregular, si hay que hacer una ley de convivencia con la inteligencia artificial”.
Ortega remarcó que el desafío es transversal y cultural: “Hoy la IA a nivel internacional es un desafío del ser humano, ya es social, es cultural, y es un cambio de paradigma que va a transformar como lo fuera la Revolución Industrial”. En esa línea, subrayó: “Este año es el desafío del ser humano. Yo no hablo de países, hablo del ser humano. Este año es traspasar el umbral de la inteligencia artificial”.
Respecto de la situación local, destacó que la Argentina lidera la adopción regional, aunque con matices: “Somos el país en Latinoamérica con más adopción de inteligencia artificial”. Sin embargo, aclaró: “Esta medida no significa que sea una adopción correcta. Significa que el mayor porcentaje de los argentinos utilizan la inteligencia artificial, hay un 64% según los últimos estudios, que utiliza el ChatGPT, por ejemplo. Pero no significa que la utilicen para poder ampliar sus capacidades humanas y para poder desarrollarse”.
En relación al uso cotidiano de estas herramientas, Ortega planteó que el enfoque debería ser colaborativo y no sustitutivo: “Yo lo pienso como un lugar en donde voy a co-crear con la inteligencia artificial. No le voy a pedir que cree por mí”. Y alertó sobre un riesgo concreto: “Si yo le pido que cree por mí y que haga por mí, estoy cayendo en lo que ya hay casos científicos, que es el sedentarismo cognitivo”.
Además, fue categórica al explicar los límites actuales de la tecnología: “Tenemos que entender que la inteligencia artificial no tiene emoción, no tiene criterio, no tiene ética, y sobre todo no tiene intención”. En ese sentido, aclaró que se trata de sistemas que funcionan mediante patrones predictivos: “La inteligencia artificial lo único que va a hacer es en base a la información que todo el mundo le carga. Te va a generar patrones predictivos, te va a generar predicciones de respuestas en base a esa información, pero no significa que la inteligencia artificial sea más inteligente que vos o que realmente sea mágica e infalible”.
En el plano educativo, la empresaria advirtió que el uso de IA en las aulas ya es una realidad: “Hoy en las escuelas, en las aulas, los chicos utilizan la inteligencia artificial para hacer los exámenes, para hacer los trabajos prácticos”. Frente a este escenario, consideró que el foco debe estar en la formación docente: “El desafío hoy en la educación es educar a los docentes”.
Como ejemplo de buenas prácticas, mencionó modelos internacionales donde se integra la IA al aprendizaje, pero se exige defensa oral y pensamiento crítico. “Fomenta el pensamiento computacional, pero después fomentas la creatividad, el pensamiento crítico, también el relacionamiento, la argumentación”, explicó.
Finalmente, Ortega dejó un mensaje orientado a la responsabilidad individual y colectiva: “Es una herramienta, no es nada mágico, no es magia, no es algo al que tenerle miedo, es una herramienta que la necesitamos para poder tener una mejor calidad de vida”. Y concluyó: “Es importante que todos puedan capacitarse, hay millones de capacitaciones gratuitas y pagas que se pueden hacer, elijan capacitarse”. (www.REALPOLITIK.com.ar)