Jueves 19 de febrero de 2026

Cultura

Tristeza de bandoneón

Robert Duvall, el consigliere que amaba el tango

19/02/26 | El actor acaba de fallecer a los 95 años de edad y se llevó consigo un fanatismo total por el género que cultivó con pasión al cabo de 40 visitas a Argentina.


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Por:
Juan Provéndola

El actor Robert Duvall falleció a los 95 años de edad en su casa de Virginia, Estados Unidos. Admirado mundialmente y reconocido por papeles como el del coronel Kilgore en Apocalipsis Now o el consigliere Tom Hagen en El Padrino I y II, Duvall también alcanzó numerosos premios, entre ellos cuatro Globo de Oro y un Oscar.

Sin embargo el actor cultivaba también otros elementos que lo constituían como persona desde lugares muy profundos. Y uno de ellos fue, sin dudas, el tango, género del cual se volvió un fanático empedernido desde que vio en Broadway justamente "Tango argentino", un espectáculo creado y dirigido por Claudio Segovia y Héctor Orezzoli que tuvo éxito a nivel mundial y contribuyó a darle nuevo aliento a nuestra música ciudadana.

De allí en adelante, Robert Duvall visitó Argentina toda vez que pudo para interiorizarse en el estilo y su cultura, además de para aprender a bailarlo. "Lo único que le importaba cuando grabábamos era saber a qué hora terminaba para irse a la milonga. Era muy amigo de todos los tangueros que lo respetaban porque bailaba como uno más", reconoció Luis Puenzo, quien lo dirigió en 1992 en la película "La peste".

En 1996 se produjo otro hecho que profundizó su vínculo y amor por nuestro país: mientras participaba en Buenos Aires del rodaje de la película "La caza de Eichmann" sobre el genocida nazi capturado en San Fernando por el Mossad, Duvall conoció de manera fortuita en una panadería porteña a Luciana Pedraza, una salteña 41 años menor que él que esa misma noche lo inivitó a un espectáculo de tango. Poco después se casaron y el actor regresó innumerables veces.

De esos tiempos por fines de la década de los 90 es la entrevista televisiva en la que Duvall reconoce desde Buenos Aires que "quería venir a la cuna del tango y tuve la oportunidad de un mes libre antes de empezar un trabajo". Ahí declaró: "No iba a ir a París, ni a Inglaterra o Alemania... o quedarme en Estados Unidos, donde lo caminan sobre los talones. Quería venir a la cuna donde puedo encontrar a los "Virulazos", a los Copes, y a los otros, a los milongueros".

"Me gusta bailarlo y me hace sentir bien. Y si logro hacerlo cada día un poco mejor me provoca una sensación interior maravillosa, pero no puedo explicar literalmente por qué razón. Es algo que está en mí, dentro de mí", concluyó.

En 2002 dirigió y protagonizó en Buenos Aires la película "Assasination Tango", un deseo que incubaba desde aquel espectáculo que había visto en Broadway. “Fue un amor a primera vista. El tango es un sentimiento indefinible, misterioso y abstracto. Francis Ford Coppola estaba entre el público esa noche y más tarde me sugirió la idea que se convirtió después en "Assasination Tango". La había dejado guardada en un cajón durante muchos años”, dijo.

Para ese entonces Robert Duvall ya era un fanático absoluto del tango, a tal punto que conocía prácticamente todas las milongas porteñas, incluso las que no eran tan célebres o concurridas. Por esos y otros motivos fue que en 2003 la Academia Nacional del Tango lo declaró Académico Honoris Causa. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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