El cierre de listas en el PJ de Neuquén dejó más ruido que épica. Tres espacios competirán en la interna del 15 de marzo, pero el proceso estuvo atravesado por denuncias, pases de factura y una palabra que brilló por su ausencia: unidad.
La Junta Electoral ahora deberá validar las presentaciones antes de oficializarlas. Mientras tanto, el peronismo neuquino exhibe sus fisuras en público.
Quedaron inscriptas:
Peronismo para la Victoria, referenciada en el exsenador Oscar Parrilli, con Juan Domingo “Chule” Linares como candidato a presidir el Consejo Provincial.
Peronismo Territorial, impulsada por intendentes cercanos al gobernador Rolando Figueroa y encabezada por el jefe comunal de Vista Alegre, José Asaad.
Frente Peronista, con el dirigente de la construcción César Godoy como candidato.
Más de 20.400 afiliados estarán habilitados para votar autoridades clave: Consejo Provincial, Congreso Partidario, Tribunal de Cuentas y consejos locales.
El cierre no fue prolijo. Desde uno de los sectores señalaron presuntas irregularidades por recepción de documentación fuera de término, lo que podría derivar en impugnaciones. Además, se advirtió que algunas listas podrían no superar la validación por inconsistencias en los avales.
Cuando una interna arranca con denuncias cruzadas, la campaña suele girar más sobre reglamentos que sobre ideas. Y eso, en términos políticos, nunca es buena señal.
La dirigente María Elena Paladino confirmó que se bajó de la lista provincial. “No hubo unidad y me bajé, no acepté cargos. Yo no voy de adorno ni para satisfacer mi ego”, afirmó.
Fue más allá: calificó el proceso como “triste” y advirtió que podría derivar en baja participación y en una conducción con escaso respaldo. “Esta va a ser una interna sin ganadores, porque hicimos al peronismo más débil”, sentenció.
Es una frase que pesa. Porque en política, las internas ordenan o fracturan. Y aquí el riesgo parece inclinarse hacia lo segundo.
La oficialización de listas está prevista para el 26 de febrero, la presentación de boletas el 2 de marzo y luego una campaña breve antes del 15.
La elección no solo definirá nombres. Pondrá a prueba si el PJ neuquino logra recomponer músculo político en una provincia donde el oficialismo provincial consolida poder. Cuando la discusión se centra en quién controla el sello y no en qué proyecto ofrece, el electorado suele mirar hacia otro lado.
En Neuquén, el 15 de marzo no se juega solo una conducción partidaria. Se juega la capacidad de un espacio histórico de salir del laboratorio de la interna y volver al territorio con algo más que reproches cruzados. (www.REALPOLITIK.com.ar)