Un barrio nuevo que prometía tranquilidad hoy acumula reclamos. En Río Blanco, los vecinos del Loteo Itala denuncian calles intransitables, luminarias que no funcionan y reiterados hechos de inseguridad, y apuntan directamente al municipio de Palpalá, encabezado por Rubén Rivarola.
La postal es clara: ingreso oscuro, zanjas mal cerradas, barro cada vez que llueve y maleza que avanza donde debería haber mantenimiento.
Ileana y José, vecinos del sector, describieron un problema básico pero crítico: de 14 o 15 focos necesarios, solo funcionan 4 o 5. Para completar el absurdo, las luminarias quedan encendidas durante el día, lo que acelera su deterioro.
El resultado es previsible: calles oscuras por la noche, sensación de abandono y terreno fértil para delitos.
Tras la instalación de servicios de agua y cloaca, las zanjas no fueron reparadas correctamente. Los vecinos aseguran que el municipio no realizó el reacondicionamiento adecuado, dejando baches profundos, barro permanente y sectores prácticamente intransitables.
En barrios nuevos, la infraestructura suele ser el termómetro de la planificación. Aquí, según los testimonios, el termómetro marca improvisación.
A la falta de iluminación se suma la maleza alta en lotes abandonados y espacios comunes, lo que genera proliferación de víboras y arañas, además de convertirse en un punto ciego para la comisión de delitos.
Los vecinos denuncian robos constantes de materiales de construcción y pertenencias dentro de las viviendas. El ingreso al barrio —unos 200 a 300 metros críticos— es señalado como el tramo más vulnerable.
Los residentes piden soluciones concretas: reparación de calles, recambio y mantenimiento de luminarias y limpieza de terrenos. Sostienen que el barrio crece, pero la infraestructura no acompaña.
En una localidad que ya arrastra reclamos por inseguridad, el caso del Loteo Itala expone una tensión clásica en la expansión urbana: nuevos lotes, viejos problemas de gestión. (www.REALPOLITIK.com.ar)