En la altura extrema de la Puna jujeña, donde el frío no es metáfora sino rutina, la Escuela N° 61 “Hermana Stella Maris Illming” de Pumahuasi (departamento Yavi) enfrenta una realidad que combina falta de mantenimiento, carencias básicas y promesas oficiales que nunca se concretaron.
Mientras las temperaturas bajan, la infraestructura también.
La institución, que funciona desde hace casi ocho décadas, necesita mantenimiento urgente. Según explicó la docente Fernanda Calapeña, los propios padres organizados en la cooperadora escolar están afrontando gastos que deberían corresponder al Estado.
La cooperadora cobra 20.000 pesos por familia (25.000 en caso de familias numerosas) y con esos fondos cubren arreglos de cañerías, pérdidas de agua, compra de leña y mejoras edilicias básicas. En otras palabras: sostienen lo indispensable para que la escuela funcione.
“El Ministerio de Educación incumplió una promesa de refaccionar aulas por el frío realizada en 2023”, señaló la docente, marcando lo que considera un desentendimiento total de las obras necesarias.
Uno de los puntos más críticos es la falta de agua caliente. Desde fines de 2023, el establecimiento no cuenta con este servicio debido a la rotura del termotanque solar. En una escuela con alumnos albergados, en plena Puna, no es un detalle técnico: es una cuestión sanitaria.
El expediente para su reparación existe, pero no avanza. Mientras tanto, los chicos siguen sin una condición básica de higiene en un contexto climático adverso.
La problemática no se limita a lo edilicio. También hay vacantes sin cubrir en cargos esenciales, especialmente el de alberguista. Esa ausencia obliga a que la directora asuma tareas de cuidado hasta altas horas de la noche.
El resultado es una comunidad educativa que intenta sostener lo pedagógico —la jornada institucional reciente estuvo enfocada en fortalecer el trabajo con las familias— mientras resuelve urgencias estructurales que no deberían depender de rifas ni cuotas voluntarias.
Las inscripciones para el ciclo lectivo avanzan con lentitud. Desde la escuela lo atribuyen a las fiestas de Carnaval y a la situación económica general, con expectativa de normalización hacia fines de marzo o principios de abril.
Pero el telón de fondo es más profundo: infraestructura deteriorada, promesas incumplidas desde 2023 y necesidades básicas sin resolver.
En la Puna, el frío no espera. Tampoco debería hacerlo el mantenimiento escolar. (www.REALPOLITIK.com.ar)