“Existe una idea equivocada de que el narcotráfico es solamente violencia y dinero fácil. En realidad, es una estructura carísima de sostener porque implica pagar policías, miembros del estado, funcionarios, empresarios y políticos. Un narcotraficante llegó a decir que era casi un empleado público por la cantidad de sobornos que debía pagar”, explicó Anderson Riverol al comenzar la entrevista.
En ese marco, el analista sostuvo que la muerte del Mencho expuso con crudeza los vínculos entre el crimen organizado y las fuerzas de seguridad: “Hay videos donde se ve claramente una relación de respeto mutuo entre policías y narcos. No todo es coacción; también hay acuerdos. Eso demuestra que existen nexos muy profundos entre quienes deberían garantizar la seguridad pública y quienes manejan actividades ilícitas”.
Riverol detalló que la caída del líder narco se produjo tras una operación conjunta entre México y Estados Unidos, apoyada en tareas de inteligencia. “Se trataba del criminal más buscado del país, con una capacidad armamentista enorme. Según las autoridades, su ubicación se conoció gracias a una de sus parejas, lo que permitió actuar y eliminarlo”, señaló. Tras el operativo, el especialista remarcó que el despliegue de armas de alto nivel tecnológico por parte del cartel “mostró un poder comparable, e incluso superior, al de organizaciones históricas como las de Pablo Escobar o Joaquín 'El Chapo' Guzmán”.
La reacción no tardó en llegar: incendios, bloqueos y escenas de caos en Guadalajara, incluso en zonas sensibles como el aeropuerto. “Fue un mensaje de fuerza, no solo hacia el estado, sino también hacia otros grupos delictivos aliados o rivales. Sin embargo, a los carteles tampoco les conviene el desorden permanente, por lo que la normalización suele ser rápida”, explicó.
Consultado sobre el rol de Estados Unidos, Riverol enmarcó la intervención en una lógica geopolítica más amplia: “Todas las potencias influyen en su zona de interés. China lo hace en Asia, Rusia en su entorno y Estados Unidos en América Latina. La diferencia es que hoy Washington busca recuperar terreno perdido”. En ese sentido, afirmó que la política exterior estadounidense fue mucho más activa durante el gobierno de Trump que bajo administraciones demócratas.
“El avance chino en países como Chile o Uruguay se dio en gran parte por el retraimiento de Estados Unidos. Con Donald Trump vemos una estrategia más decidida para reposicionarse, mejorar narrativas y mostrar resultados concretos, como apoyo económico o cooperación en seguridad”, sostuvo.
Riverol también destacó el cambio en la percepción regional sobre la influencia estadounidense: “En el siglo XX la intervención de Estados Unidos era mucho más cuestionada, alimentada por narrativas de izquierda impulsadas desde Cuba. Hoy eso ha cambiado, en parte por las redes sociales y la guerra comunicacional, que hacen más difícil sostener ciertos discursos”.
Al referirse a la relación bilateral con México, el analista subrayó que, pese a las diferencias ideológicas, existe una buena comunicación entre Trump y la actual presidenta Claudia Sheinbaum. “Es significativo ver una relación estable entre una figura emblemática de la derecha global y una dirigente de tradición izquierdista. Eso habla de pragmatismo”, afirmó, recordando además el vínculo personal entre Trump y el expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Finalmente, Riverol amplió el análisis hacia la región y mencionó la situación de Venezuela, donde observó “cambios positivos” en materia económica y de liberación de presos políticos, aunque aclaró que “aún quedan casos pendientes”. En ese contexto, resaltó la figura de María Corina Machado, muy activa en la agenda internacional.
“Estamos en una etapa donde las narrativas son tan importantes como los hechos. Estados Unidos parece haber aprendido de errores del pasado y hoy actúa con mayor inteligencia estratégica. El caso del Mencho no es solo un golpe al narcotráfico, sino también una señal clara de ese nuevo posicionamiento regional”, concluyó. (www.REALPOLITIK.com.ar)