En ese marco, Sebastián Halperín sostuvo que, pese a la aparente estabilidad de algunos indicadores, la sociedad atraviesa un proceso de fuerte fragmentación. “Seguimos encontrando una sociedad partida en dos, donde la polarización no hace sino acentuarse”, afirmó, y explicó que conviven percepciones contrapuestas entre quienes valoran la desaceleración inflacionaria y quienes ponen el foco en la represión y la pérdida del poder adquisitivo.
Al analizar la evolución de la imagen presidencial, el analista remarcó la importancia de observar el proceso en perspectiva: “El gobierno tuvo una suerte de clímax con el resultado del 26 de octubre, pero hay que mirar la película y no solamente la foto”. En ese sentido, advirtió que uno de los indicadores más relevantes comenzó a mostrar señales de desgaste: “El índice de confianza del gobierno acaba de registrar la tercera caída consecutiva”.
Según explicó, incluso entre quienes votaron a Javier Milei persiste un clima de incertidumbre. “Prevalece una sensación de incertidumbre, aún con expectativas positivas, pero hay una fuerte preocupación de cuándo finalmente veremos algún resultado que mejore nuestra situación de bolsillo”, describió, y señaló que la experiencia económica actual es vivida como “traumática” por amplios sectores de la población.
Consultado sobre el fenómeno de votantes oficialistas que hoy atraviesan situaciones críticas, Halperín detalló: “El año pasado vimos del orden del 10 por ciento de personas que, si no están arrepentidas, al menos se sienten frustradas con el resultado de la política económica”. No obstante, aclaró que sigue pesando un fuerte rechazo a las experiencias políticas anteriores: “No se explica el 26 de octubre sin el 7 de septiembre”, afirmó, aludiendo al temor a un regreso del pasado reciente.
En ese punto, subrayó que la falta de una alternativa clara fortalece al oficialismo: “Hoy la población no encuentra de la vereda de enfrente una alternativa consistente y que considere superadora a la gestión actual”. Por eso, sostuvo que para un sector importante del electorado “la prioridad es mantenerse alejados del kirchnerismo”, incluso por encima de las críticas al gobierno actual.
Respecto al rol de la oposición, el analista fue contundente. “Cuando uno pregunta quién es el principal opositor, la primera respuesta que aparece es ninguno”, señaló, y agregó que gran parte de la sociedad percibe que “la oposición está solo en un lugar de criticar a Milei y ver cómo bajarlo”, sin construir una propuesta alternativa.
En relación con las internas del peronismo, Halperín advirtió que las disputas no resueltas también juegan en contra: “El peronismo no ha tenido la capacidad de saldar viejas disputas en el vestuario”, aunque llamó a no subestimarlo por su histórica capacidad de reorganización política.
Uno de los tramos más destacados de la entrevista estuvo centrado en los rumores sobre una eventual proyección política de la vicepresidenta Victoria Villarruel. Al respecto, explicó: “Hay un sector del peronismo que la ve con buenos ojos, un sector muy asociado a la derecha, que realiza toda una serie de valores que Victoria Villarruel encarna muy bien”, como la defensa de la familia y su postura contra el aborto.
Halperín destacó además su estrategia territorial: “Victoria Villarruel viene desarrollando una agenda federal muy intensa”, lo que, a su entender, apunta a cubrir una de las debilidades del presidente. Sin embargo, aclaró que su situación es dinámica: “Cuando empezó la disputa entre el presidente y Victoria Villarruel, ella lo superaba en el diferencial de imagen; hoy las encuestas muestran una situación mucho más desventajosa”.
Finalmente, el analista se refirió al conflicto entre el gobierno y la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), y cómo este episodio refuerza el discurso oficial. “Se las dieron en bandeja”, afirmó, y explicó: “Eso contrasta contra la austeridad que está demandando la sociedad, y ahí Milei muy inteligentemente apela al principio de revelación: ‘esto es la casta’”. En ese sentido, concluyó que estas disputas resultan “muy útiles y redituables políticamente”, aunque desplazan debates centrales como el modelo de desarrollo y la distribución de costos y beneficios. (www.REALPOLITIK.com.ar)
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