“Queremos armar una fundación de los boxeadores, no de los exboxeadores. Una fundación activa, viva, que esté todos los días en el gimnasio, con los chicos”, explicó Jesús Cuéllar al referirse al nacimiento del proyecto, cuyo nombre fue definido de manera consensuada dentro del grupo que lo acompaña. “Fundación Jesús Cuéllar me parece perfecto, pero esto no es personal: hay una comisión directiva y un equipo que va a trabajar para que funcione”, aclaró.
El excampeón del mundo remarcó que el eje central de la iniciativa es social: “Lo que más me interesa es sacar a los chicos de la calle. El boxeo tiene valores, disciplina, respeto y esfuerzo. Si logramos que los pibes estén dentro de un gimnasio, ya es un paso enorme”. En ese sentido, subrayó la necesidad de contar con infraestructura adecuada y recursos económicos: “Gratis no se puede hacer nada. Los chicos que no pueden pagar no van a pagar, pero también habrá otros que aporten para sostener la fundación”.
Cuéllar destacó que la fundación apunta a algo más amplio que el entrenamiento deportivo. “Tenemos contactos, experiencia y conocemos el ambiente. Queremos darles a los chicos la posibilidad de proyectar un futuro, no solo arriba del ring, sino también afuera. Muchos tienen condiciones, pero no hay gimnasios bien equipados ni acompañamiento”, sostuvo. Además, recordó experiencias previas y modelos de trabajo que conoció en el exterior: “La idea es armar algo grande, similar a lo que alguna vez pensamos en Estados Unidos”.
El proyecto cuenta con el acompañamiento de dirigentes sociales, abogados y referentes locales, además del apoyo de mutuales y organizaciones de la región. “Cuando la fundación esté armada con todos los papeles, se puede gestionar ayuda del estado nacional, provincial o municipal, incluso conseguir un espacio físico. Eso es clave para que el proyecto crezca”, señalaron desde el equipo que impulsa la iniciativa.
Finalmente, Cuéllar reafirmó su compromiso personal con la enseñanza y la formación: “A mí me gratifica enseñar boxeo. Soy un apasionado y tengo la vocación pedagógica. Quiero cuidar al boxeador y al ser humano, algo que muchas veces no se hace. El que se sube al ring es el que pone la vida, y hay que acompañarlo de verdad”. Con esa convicción, la Fundación Jesús Cuellar comienza a dar sus primeros pasos en La Plata, con el objetivo de transformar el deporte en una herramienta concreta de inclusión social. (www.REALPOLITIK.com.ar)