“El contexto en el que se da la actividad universitaria y del sistema científico tecnológico es de total ignorancia por parte del estado nacional”, sostuvo Mauricio Erben al inicio de la entrevista, tras analizar el discurso presidencial de apertura de sesiones ordinarias. En ese sentido, remarcó que “no hubo ninguna palabra respecto de la política de estado para las universidades ni para el sistema de ciencia y tecnología”.
El decano advirtió que esta ausencia de definiciones confirma un escenario de ajuste sostenido: “Esto que venimos diciendo, que no hay política para el sector excepto el recorte sistemático, se confirma”. Y detalló con cifras concretas la gravedad de la situación: “Estamos empezando el año con un presupuesto universitario para gastos de funcionamiento que incluye un 10 por ciento de aumento respecto del año pasado”.
Arben explicó que ese incremento resulta claramente insuficiente para sostener el funcionamiento cotidiano de la facultad. “Ese presupuesto implica hacer frente a los servicios, la limpieza y todo lo que tiene que ver con que una cátedra pueda realizar un trabajo práctico”, señaló, y añadió: “Un reactivo o un equipamiento ya hace tiempo que lamentablemente no podemos ni siquiera pensar en adquirir”.
La situación, según describió, es aún más crítica en áreas que demandan un alto consumo energético. “El presupuesto mensual de nuestra facultad no alcanza para pagar la luz”, afirmó, y aclaró que se trata de una institución que requiere “freezers de frío extremo y hornos de muy alta temperatura” por el tipo de investigaciones que se desarrollan. En ese marco, destacó el acompañamiento de la universidad: “Gracias a un fondo extra del Consejo Superior podemos pagar la electricidad”.
En relación con el sistema científico, Erben fue categórico: “Desde que asumió el gobierno de Milei no ha habido financiamiento de ningún tipo de proyecto de investigación”. También se refirió a la situación del CONICET: “Los ingresos a carrera no se concretan, las becas se recortan sistemáticamente en cantidad y no se actualizan en monto”.
Para el decano, el mensaje que se transmite es desalentador, especialmente para las nuevas generaciones. “Parece que para el estado nacional ninguna de las líneas de investigación que venimos desarrollando es importante, ninguna”, lamentó. Y agregó: “No hay financiamiento para ninguna de ellas”.
Otro de los puntos críticos que abordó fue el acceso y la publicación del conocimiento científico. “Una de las primeras cosas que este gobierno dejó de financiar fue el acceso a las publicaciones científicas”, explicó, y detalló que hoy muchas revistas internacionales cobran “un cargo de procesamiento que está por encima de lo que podemos siquiera acceder a pagarlo”.
Como alternativa, señaló que desde la universidad se trabaja en el fortalecimiento de editoriales propias: “Estamos comenzando a tener nuestras propias revistas, con comités editoriales y referato por pares”, aunque reconoció que se trata de un camino complejo en un contexto de escasez de recursos.
Arben ilustró el impacto del ajuste con un ejemplo concreto vinculado a la salud pública. “Tenemos un laboratorio que diagnostica enfermedades poco frecuentes con tecnología muy avanzada y años de investigación en la universidad pública”, explicó, pero advirtió: “De cuatro estudiantes que están por rendir su tesis doctoral, ninguno sigue en el sistema” debido a la falta de becas y llamados a concurso.
En el plano salarial, el decano recordó que la universidad declaró una triple crisis: “Funcionamiento, salarial y estudiantil, y esas tres crisis siguen en el presente y se agudizan”. Sobre los salarios docentes, fue contundente: “Tenemos salarios por debajo de la línea de pobreza para más del 60 por ciento del plantel docente en nuestra facultad”.
Para Arben, el problema trasciende lo presupuestario y responde a un modelo de país. “No es solamente un ataque al financiamiento, es un ataque a la razón de ser del sistema”, afirmó. Y concluyó: “Es un modelo donde prima lo financiero, lo productivo no aparece, y por lo tanto tampoco importan la salud, la educación ni la vivienda”.
Finalmente, el decano reafirmó el rol social de la universidad pública: “Creemos que el conocimiento tiene que estar al servicio de la sociedad” y subrayó que la facultad de Ciencias Exactas seguirá apostando “a una ciencia con inclusión y calidad, al servicio de un desarrollo inclusivo”, aun en un contexto adverso. (www.REALPOLITIK.com.ar)