Lunes 2 de marzo de 2026

Internacionales

Medio Oriente

Guerra en escena, guerra real

02/03/26 | A contramano de su promesa de evitar guerras, Donald Trump acelera la ofensiva sobre Irán y se juega su futuro electoral a todo o nada.


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Este lunes, condicionado por los exitosos ataques de drones sobre diversos objetivos estratégicos de Medio Oriente por parte de Irán, en represalia al ataque relámpago, aunque largamente esperado de los EE.UU. y del Estado de Israel, Donald Trump debió salir a escena, sacar músculo y declamar que “la gran oleada de ataques no ha sucedido”. Según el presidente norteamericano la ofensiva iniciada en el fin de semana actual es solo el inicio, agregando que Washington está preparado para intensificar las operaciones hasta cumplir todos sus objetivos estratégicos. “Lo grande viene pronto”, enfatizó.

“Ni siquiera hemos empezado a golpearles fuerte. La gran oleada aún no ha sucedido. Lo grande viene pronto”, adelantó, y aseguró que Estados Unidos está “arrasando” a Irán. También reveló que el operativo puede escalar mucho más allá de las cuatro o cinco semanas previstas inicialmente. “Siempre pensé que duraría cuatro semanas. Ahora vamos algo adelantados, pero tenemos capacidad para ir mucho más allá de eso”.

Tras el asesinato del líder supremo Alí Jameneí y de 49 de sus mandos principales, Trump consideró que la ”cadena de mandos está rota. No sabemos quién está al mando”.

Asimismo celebró que estados de los que la Casa Blanca esperaba una respuesta más pasiva como Bahréin, Jordania, Kuwait, Qatar y Emiratos Árabes Unidos, que han sido blanco de ataques iraníes, se han involucrado en forma mucho más activa. “Les dijimos: ‘Nosotros nos encargamos’, y ahora quieren pelear. Ahora insisten en involucrarse”.

A contramano de su promesa electoral de evitar nuevas guerras en el exterior, Trump ahora se mostró partidario de la acción territorial directa. “No tengo problema con enviar tropas si es necesario”. “Llegaremos tan lejos como sea necesario”, lo respaldó el secretario de Defensa, Pete Hegseth. A diferencia diferencia de la estrategia aplicada en Irak y Afganistán, no habrá misión de “construcción nacional”, ni reglas de enfrentamiento restrictivas. “No es una guerra interminable. Peleamos para ganar y no desperdiciar tiempo ni vidas”, agregó el jefe del departamento de Defensa.

Trump puntualizó los cuatro objetivos centrales de la denominada Operación Furia Épica: destruir las capacidades de misiles balísticos de Irán, aniquilar su marina, impedir que Teherán obtenga armas nucleares y terminar con el apoyo iraní a grupos armados en la región, como Hezbollah y Hamas. “Ya hemos hundido diez barcos. Están en el fondo del mar”, celebró.

Las exageraciones y teatralizaciones de Trump son propias de la guerra mediática. Si bien no hay dudas de que la superioridad bélica, tecnológica y económica de los EE.UU. y de sus aliados es abismal, su talón de Aquiles está expuesto: es, simplemente, el paso del tiempo. En la medida en que las víctimas norteamericanas empiecen a aparecer y el conflicto se dilate, revelándose el costo de semejante operación, la presión negativa de la opinión pública de su país, y más aún en un año electoral, resultará difícil de sostener. Asimismo la lealtad de sus aliados en Medio Oriente se irá desgastando a medida que pasen las jornadas y las consecuencias de las respuestas iraníes impacten sobre sus poblaciones. Las experiencias anteriores mostraron a los EE.UU. abandonando las escenas bélicas por desgaste, dejando a sus socios expuestos a la revancha de sus enemigos.

Otro de los estados que han quedado en situación de precariedad es el argentino, el segundo aliado internacional de Trump después de Israel, que se ha mostrado orgulloso de asumir la parte pasiva de una relación carnal con el presidente norteamericano. ¿Llegarán nuevamente las consecuencias de ese alineamiento como en los casos de la AMIA y de la Embajada de Israel en los años 90? Al fin y al cabo, las elecciones de medio término del año pasado en la Argentina fueron asumidas públicamente por Trump como una victoria personal, y no hay razones para objetarlo. El gobierno de Javier Milei disfruta hasta ahora de esas mieses. ¿Llegará el trago amargo?

Trump ya venía con una proyección negativa para los comicios de este año, ¿podría revertirla una guerra? Queda en claro que Irán no es Venezuela, que la solución no será atrapar a un Nicolás Maduro abandonado por sus socios políticos para acordar amablemente con los EE.UU. Desde 1979 la conducción iraní viene desarrollando estrategias de guerra desigual a partir de las condiciones impuestas por occidente. Su principal socio es la procrastinación, el paso del tiempo. Con un escenario electoral tan próximo, los plazos de Trump se agotan dramáticamente.

Además, a medida que vayan pasando las semanas, quedará esperar las reacciones de China y de Rusia, la fortaleza de ánimo de sus aliados de Medio Oriente y la reacción de los israelíes.

La irrupción bélica de los EE.UU. en Irán sella definitivamente el fin de la diplomacia internacional inaugurada por las Organización de las Naciones Unidas en 1944. Ahora los más fuertes pueden actuar sin filtro para saciar sus ambiciones. ¿Qué detendría a China para avanzar sobre Shangai? ¿Qué limitaría a Rusia en Ucrania? Estas escenas podrían multiplicarse indefinidamente a escala regional a lo largo del planeta.

Trump debe conseguir sus objetivos de manera express, con poco gasto y limitados costos humanos o materiales. El anuncio del impacto de los misiles iraníes sobre el portaaviones USS Abraham Lincoln, negado por el Pentágono, no es una buena señal. ¿Por qué razón siendo estratégico para el avance inminente se lo retiró al océano Índico si los ataques fracasaron? En los medios norteamericanos conviven las celebraciones y las críticas por la acción bélica. El presidente norteamericano consiguió desatar, una vez más, una tempestad interna. El tiempo lo apremia: debe conseguir resultados contundentes, a bajo costo y en un lapso acotado. Sino esta decisión, sumada a la sentencia de la Corte Suprema contra los aranceles fijados de manera unilateral por el ejecutivo norteamericano, pueden llevarlo incluso al juicio político ante una derrota electoral, o quizá antes de las elecciones. Debe imponerse y rápido, sino su propia continuidad estará en duda. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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