La apertura de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante de San Carlos de Bariloche terminó en caos. Durante el discurso del intendente Walter Cortés, se registraron agresiones físicas, amenazas y el desmayo de una vecina tras recibir un golpe.
El episodio ocurrió en el Gimnasio Municipal N° 5, donde el jefe comunal presentaba su informe de gestión, con eje en obras públicas, la situación del vertedero municipal, la reforma de la Carta Orgánica y los nuevos parámetros para el cerro Catedral. Afuera y dentro del recinto, vecinos se manifestaban contra el loteo en la montaña y el manejo del basural.
Una manifestante identificada como Vilma, integrante de la Asamblea de Jubilados en lucha, denunció haber recibido un cabezazo en el tabique nasal que le provocó un desmayo. Según relató, debió ser hospitalizada y radicó una denuncia penal.
Otro vecino, Emiliano, vinculado a Residentes Unidos Bariloche, aseguró que fue increpado al ingresar al gimnasio. “Me rodearon seis personas y me dijeron que me cuide”, declaró. Según su versión, tras ese episodio regresó al interior del recinto y allí se produjo la agresión que desató los disturbios.
De acuerdo a lo publicado por el medio local Bariloche 2000, un hombre vinculado al entorno del intendente habría propinado un golpe de puño, situación que quedó registrada en un video que luego comenzó a circular.
La concejal opositora Julieta Wallace fue categórica: “Yo fui testigo de cómo el chofer de Cortés le pegó una piña a un vecino que se fue a manifestar en contra del proyecto del Cerro Catedral”.
La edil sostuvo que no permitirá que el involucrado —a quien identificó como chofer del intendente— ni otros funcionarios señalados en los videos continúen en funciones. También cuestionó la pasividad de algunos sectores políticos frente a lo ocurrido.
Wallace además denunció haber sido empujada mientras se encontraba con su hija.
La Defensoría del Pueblo de San Carlos de Bariloche, a cargo de Mariana Minuth, resolvió intervenir de oficio para investigar los hechos de violencia registrados durante la sesión.
En la resolución oficial se mencionan empujones, gritos, una intervención policial considerada deficiente y la caída al piso de una mujer y su hija de 9 años, además de la agresión física a otro asistente.
Lo que debía ser un acto institucional terminó convertido en un escenario de tensión callejera. Cuando el debate político abandona la palabra y pasa al puño, la democracia pierde calidad, y el problema ya no es el cerro ni el vertedero: es el clima que se respira. (www.REALPOLITIK.com.ar)