"En este momento está cerrado el estrecho de Ormuz, por donde circula la quinta parte de la energía mundial, tanto petróleo como gas. Es la tercera jornada consecutiva y eso impactó directamente en el precio del crudo", explicó Fernando Esteche. Según detalló, el barril pasó de cotizar entre 62 y 63 dólares semanas atrás a rondar los 80 dólares en la actualidad, mientras que el gas natural registró subas de hasta el 50 por ciento en los mercados a futuro.
El analista subrayó además que Qatar, principal productor mundial de gas natural licuado, informó producción cero, lo que calificó como "un golpe directo al sistema energético global". A este escenario se suman ataques a puertos estratégicos en Emiratos Árabes Unidos y Omán, así como el estrangulamiento del paso por el mar Rojo, configurando un cuadro que, según describió, "pone en jaque la alimentación de la cadena de suministros global".
"Europa está en graves problemas como importador, pero también China e India, tanto por su rol exportador como por su necesidad de energía. Nadie quiere que el conflicto escale, pero los protagonistas están dando señales en sentido contrario", advirtió.
En relación a la situación política tras el asesinato del líder iraní, Alí Jameneí, Esteche consideró que el efecto fue contrario al buscado por Estados Unidos e Israel: "Lejos de desordenar la revolución, el martirio cohesiona y radicaliza. Sectores que eran más reformistas hoy son los que plantean posiciones más duras. Hay un nivel de agresión muy difícil de frenar y eso alimenta la reproducción de la violencia".
El docente de la Universidad Nacional de La Plata también analizó la dimensión militar del conflicto y sostuvo que existe una fuerte asimetría en los costos de la guerra: "Un dron iraní cuesta 35 mil dólares y para derribarlo se utilizan misiles de defensa que rondan los 4 millones de dólares cada uno. Para repeler uno se necesitan tres o cuatro. Esa ecuación es insostenible en el tiempo". En ese marco, alertó que las defensas antiaéreas de Israel y de países del Golfo estarían al límite de su capacidad de reposición.
Respecto de la Argentina, Esteche descartó riesgos militares directos, aunque sí advirtió sobre consecuencias políticas: "No somos un blanco militar. El peligro es el alineamiento automático. Cuando se reordene el mundo, van a mirar de qué lado estuvimos. Eso puede tener implicancias en términos de comercio energético y relaciones internacionales".
Finalmente, cuestionó el rumbo de la política exterior argentina: "La Cancillería Argentina está cautiva de un alineamiento automático que desandó décadas de construcción diplomática. Se han tomado posiciones incluso antes que Europa en algunos temas sensibles. Es una deriva que rompe con la tradición histórica del servicio exterior argentino".
Para Esteche, el desenlace dependerá de los esfuerzos diplomáticos en curso y de la elección del nuevo liderazgo en Irán, aunque advirtió que el escenario es incierto: "Estamos ante una situación extremadamente frágil. Si no hay una desescalada rápida, el impacto energético puede transformarse en una crisis global de proporciones". (www.REALPOLITIK.com.ar)