El analista internacional Anderson Riverol conversó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre la creciente tensión en Medio Oriente y explicó por qué el conflicto con Irán continúa escalando. El especialista advirtió que las diferencias culturales, religiosas e históricas entre Occidente y la región dificultan la posibilidad de encontrar una solución duradera.
"Medio Oriente tiene una cultura y una visión absolutamente diferente a la que tenemos los latinoamericanos o los occidentales. Conceptos como la venganza, por ejemplo, no se entienden igual: allí están vinculados con el honor, con la tradición y con elementos culturales profundamente arraigados", explicó Riverol al comenzar su análisis.
En ese sentido, sostuvo que muchas veces Occidente intenta trasladar sus propios modelos políticos y sociales a otras regiones sin tener en cuenta esas diferencias estructurales. "Occidente no puede exportar su modelo a todos lados porque existen historias, religiones y culturas que no son compatibles con esa visión de liberalismo democrático", señaló.
El analista también recordó los cambios políticos que atravesó Irán tras la caída de la monarquía del Sha y el establecimiento del actual sistema teocrático. "Antes de la revolución, por ejemplo, las mujeres podían trabajar libremente y no estaban obligadas a usar velo. Con la llegada del régimen de los ayatolás eso cambió de forma significativa, y con el paso del tiempo se fue consolidando una sociedad fuertemente adoctrinada bajo esa visión", afirmó.
Según Riverol, esa estructura ideológica complica aún más la posibilidad de un cambio político interno. "No se trata solamente de eliminar a un liderazgo, porque lo que existe es un sistema completo. Todo sistema está codificado para producir los resultados que produce y, en este caso, hay elementos de adoctrinamiento muy profundos que hacen difícil modificarlo", analizó.
En paralelo, destacó que varios países de Medio Oriente respondieron a las tensiones con Irán principalmente a través de la diplomacia. "Los países del Golfo, incluso después de ataques con drones que afectaron instalaciones petroleras y edificios en la región, optaron por una articulación diplomática muy efectiva que terminó aislando a Irán", remarcó.
Asimismo, subrayó que en los últimos años se registraron movimientos diplomáticos inesperados en la región. "Hemos visto gestos de cooperación que antes parecían impensables, incluso entre países que históricamente fueron enemigos. Eso demuestra que muchos gobiernos están priorizando el desarrollo económico, el comercio y el turismo por encima del conflicto permanente", indicó.
No obstante, Riverol consideró que el escenario sigue siendo complejo y que el final del conflicto aún está lejos. "La guerra es difícil de terminar porque Irán ha estado radicalizado durante mucho tiempo y además ha sido acusado de financiar movimientos que desestabilizan la región. Aunque hoy tenga menos aliados que antes, la radicalización sigue presente", explicó.
Por último, el analista señaló que el panorama regional también está cambiando por nuevas dinámicas económicas. "Muchos países de la región están apostando al desarrollo, al turismo y a grandes proyectos económicos. Esa visión choca con la postura de un gobierno que todavía prioriza la confrontación", concluyó.
Finalmente, Riverol sostuvo que, aunque la situación actual muestra algunos signos de contención diplomática, el desenlace del conflicto sigue siendo incierto. "Nadie puede saber cuándo terminará la guerra. Lo que sí vemos es a un Irán con menor capacidad diplomática, cuestionado internamente y rodeado por vecinos que lo perciben como una amenaza", cerró. (www.REALPOLITIK.com.ar)