El analista internacional Anderson Riverol conversó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre la creciente tensión en Medio Oriente, el rol de la diplomacia de los países árabes, el impacto económico global del conflicto y las dificultades estructurales para alcanzar una paz duradera en la región.
“Es interesante ver cuáles son los elementos que acompañan el alto al fuego. Los países sunitas, liderados por Arabia Saudita, han tomado desde el inicio del conflicto un papel clave a través de una fuerte presión diplomática, no solamente con sus vecinos, sino también a nivel occidental”, explicó Riverol.
En ese sentido, destacó la participación de otros actores regionales: “Omán históricamente ha sido un mediador en los conflictos de Medio Oriente y hoy presiona incluso más fuerte que Arabia Saudita. A su vez, Qatar ha ganado protagonismo con iniciativas como el foro de Doha, posicionándose como un país que busca acercar posiciones”.
El analista subrayó que estas acciones tienen un trasfondo económico: “Las presiones diplomáticas son extremadamente importantes porque estos países han encontrado en el desarrollo económico un motor clave. La estabilidad regional es fundamental para sostener alianzas comerciales y el flujo de capitales”.
Sin embargo, advirtió sobre los límites de las soluciones externas: “Imponer soluciones occidentales en países donde la religión es la columna vertebral, como en Irán, donde gobierna una rama radical del Islam, hace que muchas de estas acciones resulten insuficientes para lograr una paz real o incluso estabilidad”.
En relación al impacto económico, Riverol señaló: “El conflicto interrumpe el flujo de capitales en Medio Oriente y afecta directamente al mercado energético global. Irán es un actor clave en la extracción de petróleo y cualquier tensión repercute en los costos internacionales, especialmente por zonas estratégicas como el estrecho de Ormuz”.
Sobre el alto al fuego, consideró que es apenas una medida temporal: “Es un paño de agua fría ante una situación mucho más profunda. Irán quedó prácticamente aislado tras los ataques y la presión internacional, lo que lo obliga a recalcular su estrategia, aunque sin modificar el fondo del conflicto”.
Asimismo, explicó que el escenario geopolítico actual debilita la posición iraní: “Hoy Irán no solo enfrenta a Israel y Estados Unidos, sino también a sus propios vecinos, que en su mayoría respaldan a los países sunitas. Incluso sus aliados históricos han perdido peso en la región, lo que limita su capacidad de respuesta”.
Consultado sobre el rol de Israel, sostuvo: “Israel ha hecho el ‘trabajo sucio’ al neutralizar amenazas, pero con costos humanos altísimos. Incluso en contextos de alto al fuego, la violencia rara vez se detiene completamente”.
Finalmente, Riverol fue contundente respecto al futuro del conflicto: “Va a continuar. Estamos ante un conflicto de suma cero donde la permanencia de unos en el poder implica la caída de otros. La solución está lejos y requiere reconocer factores religiosos, culturales y geográficos que van mucho más allá de una simple mediación”.
Y concluyó: “No veo una salida pronta. La estabilidad es clave para el desarrollo económico de la región, pero las condiciones actuales hacen muy difícil alcanzarla en el corto plazo”. (www.REALPOLITIK.com.ar)