La Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA) vuelve a posicionarse en el centro de la escena, esta vez por la organización de una convención de alto costo en un hotel cinco estrellas de la Ciudad de Buenos Aires, en medio de crecientes cuestionamientos por el uso de fondos, la falta de transparencia y el rol de los entes cooperadores.
Según pudo saber REALPOLITIK, la entidad que preside Sebastián Beato prepara un evento en el Sheraton Buenos Aires Hotel & Convention Center que demandaría más de 100 millones de pesos, sin que exista claridad sobre las fuentes de financiamiento ni la participación de sponsors privados.
Uno de los puntos que más llama la atención dentro del sector es que, pese a su magnitud, en la promoción del evento no se identifican públicamente aportes económicos de empresas participantes. Incluso considerando que firmas de peso como Mercado Libre figuran como disertantes.
El dato genera interrogantes inmediatos: ¿Cómo se financia una convención de estas características sin ingresos por patrocinio ni cuotas sociales? Cabe recordar que ACARA no cobra aportes a sus asociados desde hace años, lo que refuerza las dudas sobre el origen de los recursos.
El programa del evento incluye exposiciones sobre mercado automotor, nuevas tecnologías, recursos humanos e incluso espacios motivacionales, en una agenda que fuentes del sector califican como “alejada de los problemas estructurales” que atraviesa la actividad.
En paralelo, la convención servirá como plataforma para actividades vinculadas a Asociación Latinoamericana de Distribuidores de Automotores (ALADDA), una entidad que, curiosamente, tiene como sede la misma dirección que ACARA (avenida Córdoba 3371).
Según distintas fuentes, ALADDA funcionaría en la práctica bajo la órbita de ACARA, pese a su carácter formal de organización regional. La invitación a representantes de distintos países de América Latina —con gastos cubiertos— también forma parte del esquema del evento.
Dentro del sector, crecen las versiones de que este armado podría ser utilizado como una vía de proyección o eventual salida institucional para la actual conducción, en medio de tensiones internas y cuestionamientos a la gestión de Beato.
El punto más sensible, sin embargo, vuelve a estar vinculado al financiamiento estructural de la entidad. ACARA opera como ente cooperador del estado en distintos ámbitos, lo que le permite administrar recursos públicos a través de convenios con organismos nacionales.
Este esquema, históricamente cuestionado, vuelve a quedar bajo la lupa: fuentes del sector señalaron a REALPOLITIK que estos mecanismos funcionan como una “delegación indirecta” de funciones estatales, con bajo nivel de control y escasa transparencia.
Uno de los aspectos más delicados involucra la relación con la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), con la que ACARA mantiene convenios de administración de fondos.
En particular, el sistema prevé la percepción de aproximadamente el 1 por ciento de las pólizas de seguro emitidas en el país, un flujo de recursos de enorme magnitud que se gestiona en conjunto entre el organismo estatal y la entidad. Este fondo —que surge de aportes obligatorios de millones de argentinos— ha sido señalado en reiteradas oportunidades por su opacidad y por la falta de controles efectivos sobre su destino.
La presencia de funcionarios vinculados a la Seguridad Vial dentro del temario del evento refuerza las sospechas sobre la estrecha relación entre ambas estructuras y la utilización de estos recursos. A esto se suman los convenios tripartitos con municipios, que según denuncian fuentes del sector, permiten la generación de importantes cajas políticas.

El contexto no resulta menor. En los últimos días, el empresario Guillermo Dietrich reconoció públicamente que, entre 2019 y 2023, los concesionarios obtuvieron ganancias extraordinarias en detrimento de los consumidores, en un escenario marcado por restricciones a la importación y falta de oferta.
Sus declaraciones reavivaron el debate sobre el funcionamiento del sector y el rol de las concesionarias en la formación de precios, sumando presión sobre un esquema que ya venía siendo cuestionado por su estructura de negocios.
En este escenario, la figura de Sebastián Beato aparece cada vez más condicionada. Mientras avanza la organización de la convención, dentro de ACARA crecen las versiones sobre la búsqueda de un reemplazo en la conducción.
La combinación de gastos elevados, falta de transparencia, tensiones con el gobierno de Javier Milei y cuestionamientos históricos al sistema de entes cooperadores configura un panorama complejo para la entidad.
La convención, lejos de ordenar la situación, podría convertirse en un nuevo foco de conflicto: un evento millonario, sin financiamiento claro, en una organización que administra recursos públicos y que vuelve a quedar bajo la lupa. (www.REALPOLITIK.com.ar)