El primer disco de Rata Blanca le ofreció a Argentina algo que aún no se había visto ni oído por estas pampas: un álbum furioso y sincero que entregaba en media hora una calidad y una madurez inesperada para un trabajo debut. Al frente de ese repertorio aparecían las orquestaciones y los solos de Walter Giardino, el primer guitar-hero del heavy argentino. Pero también la voz rara y cautivante de Saúl Blanch, un ya veterano del rock que había sumado horas de experiencia en los años 70 con Plus, grupo de hard rock de la zona oeste del conurbano bonaerense.
Aún sin el disco grabado, Rata Blanca debutó en agosto de 1987 en el Teatro Luz y Fuerza de Buenos Aires con un despliegue escenográfico impactante gracias a la colaboración de Federico Rowek, padre del baterista Gustavo y director de iluminación del Teatro Nacional Cervantes. Pero Saúl Blanch cantó un show más y se retiró de la banda. Lo sustituyeron sin éxito el platense Carlos Périgo (que dejaría la letra de "Días duros", grabado en el exitoso disco “Magos, espadas y rosas”), Rodolfo Cava y Shito Molina, quién se quedó sin voz a poco de grabar el primer long play. La banda se completaba con el guitarrista Sergio Berdichevsky, a quien Giardino había visto en el grupo WC, y por medio de aquel conocieron al bajista Guillermo Sánchez.
Apremiados por los tiempos y los compromisos con la discográfica PolyGram para que les publicara su primer álbum, tanto Giardino como Rowek vuelven a solicitar los servicios de Blanch, quien entonces le pone la voz a siete de las nueve canciones. Las otras dos, "Preludio obsesivo" y "Otoño medieval", son de carácter instrumental. Saúl cumplió con el compromiso, participó de la presentación oficial en el Teatro Alfil de la calle Corrientes y volvió a retirarse. Cantó, en total, apenas cuatro shows con Rata. Pero su marca quedó para siempre.
Sólo había tocado cuatro veces en vivo antes de que Blanch abandonara el grupo, a principios de 1989. “Con Saúl se distanciaron los caminos por cosas de la vida. Era un tipo más grande, casado y con hijos, mientras que nosotros éramos cuatro bestias pateando la calle en busca de rock y de libertad. Habitábamos dos mundos diferentes y él hizo lo posible hasta donde pudo”, se sincera Giardino, quien volvió a invitar a Saúl en contadísimas pero celebradas veces.
“Era una etapa muy creativa, al punto que cuando grabamos el primer disco ya teníamos casi todo el material del segundo”, recuerda Walter Giardino, a quien lo avala un registro en YouTube donde se aprecia a la formación aún con Saúl Blanch tocando en vivo “La leyenda del hada y el mago”.
La primera de ellas fue en diciembre de 2012, cuando también aparecieron sobre el escenario del Lawn Tennis Berdichevsky y Rowek para recrear las canciones de aquel memorable primer disco. Un año después los tres repitieron en el microestadio Malvinas Argentinas para conmemorar los 25 años de aquella placa. Y, finalmente, Saúl fue invitado en tres shows de Rata en el Teatro Flores el fin de semana pasado para alegría de toda la gente para hacer cuatro canciones: "La misma mujer", "Solo para amarte", "Callejero" y "El sueño de la gitana", aunque con la sorpresa de que en el último también se sumaron Sergio y Gustavo. (www.REALPOLITIK.com.ar)