Sábado 4 de abril de 2026

Provincia

Déficit estructural

Deuda en dólares en Buenos Aires, el principal riesgo fiscal para Axel Kicillof

04/04/26 | El Tribunal de Cuentas alerta por deuda en dólares, déficit fiscal y fallas en la gestión kirchnerista de la provincia de Buenos Aires.


facebook sharing button Compartir
twitter sharing button Twittear
whatsapp sharing button Compartir
telegram sharing button Compartir
print sharing button Impresión
gmail sharing button Correo electrónico

En un fallo dado a conocer durante las últimas horas por el Tribunal de Cuentas, la cuenta general del ejercicio 2024 de la provincia de Buenos Aires expone, con una contundencia poco habitual, un cuadro fiscal que combina tres elementos de alto riesgo: endeudamiento creciente, deterioro financiero y debilidades estructurales en el manejo presupuestario.

Si bien el documento del organismo evita afirmaciones políticas explícitas, el análisis técnico deja entrever un escenario que, leído en clave económica, resulta inquietante. En el centro de esa preocupación aparece un dato que sobresale por encima del resto: una deuda pública que alcanzó los 11,86 billones de pesos y creció más de un 30 por ciento en un solo año.

Deuda pública: el corazón del problema

El volumen de deuda no es, por sí solo, una anomalía en la administración estatal. Sin embargo, el informe pone el foco en la composición y la dinámica de ese endeudamiento, dos variables que agravan sensiblemente el panorama.

Uno de los aspectos más delicados es la alta exposición a títulos públicos externos, es decir, deuda emitida en moneda extranjera, principalmente en dólares. Este tipo de financiamiento introduce un riesgo estructural: la vulnerabilidad frente a variaciones del tipo de cambio.

En términos simples, cada salto del dólar incrementa automáticamente el peso de la deuda medida en pesos, sin que medie nueva toma de crédito. Esto genera una presión creciente sobre las cuentas públicas, especialmente en un contexto macroeconómico inestable como el argentino.

A esto se suma otro elemento crítico: el perfil de vencimientos y la necesidad de refinanciar constantemente. El informe señala que, si bien no se detectaron irregularidades formales en el registro de la deuda, la auditoría no abarca el destino final de los fondos obtenidos. Es decir, no se evalúa si ese endeudamiento se traduce en inversión productiva o simplemente en financiamiento del gasto corriente.

La diferencia es central: endeudarse para infraestructura puede justificar el pasivo; hacerlo para cubrir déficit operativo tiende a consolidar un círculo vicioso.

Déficit fiscal: el combustible del endeudamiento

El crecimiento de la deuda no ocurre en el vacío. Está directamente vinculado con otro de los puntos más sensibles del informe: el déficit fiscal, que superó los 1,19 billones de pesos.

El documento identifica una combinación problemática: caída relativa de recursos en ciertos segmentos, desvíos en las proyecciones de ingresos, y, sobre todo, sobre-ejecución del gasto.

Este último punto es particularmente relevante. El gobierno de Axel Kicillof no solo gastó más de lo previsto, sino que en varios casos ese exceso fue convalidado posteriormente mediante instrumentos administrativos, lo que debilita el principio de previsibilidad presupuestaria.

En ese contexto, la deuda aparece como la herramienta para cerrar la brecha. Pero lejos de resolver el problema, lo proyecta hacia adelante.

Financiamiento en dólares: una bomba de tiempo silenciosa

El énfasis en los títulos externos no es menor. La experiencia argentina reciente muestra que la deuda en moneda extranjera es uno de los factores más determinantes en las crisis fiscales.

En el caso bonaerense, el informe detalla que una porción significativa del stock total corresponde a títulos públicos emitidos en mercados internacionales. Esto implica: dependencia de condiciones externas, exposición a tasas internacionales y riesgo de rollover (renovación de deuda).

Además, introduce un condicionante político: cualquier estrategia de sostenibilidad fiscal queda atada, en parte, a la evolución del tipo de cambio y a la disponibilidad de financiamiento externo.

En otras palabras, la provincia pierde margen de maniobra autónoma.

Patrimonio negativo: una señal de alerta estructural

Otro dato que refuerza la preocupación es el estado patrimonial: la provincia presenta patrimonio neto negativo.

Aunque en el sector público este indicador no tiene la misma lectura que en el privado, sigue siendo un síntoma claro: los pasivos superan ampliamente a los activos.

El Tribunal advierte además que este diagnóstico podría incluso estar subestimado debido a inconsistencias metodológicas, como la falta de registro de ciertos intereses o la valuación de activos.

Debilidades en la arquitectura presupuestaria

Más allá de los números, el informe señala problemas en la forma en que se construye y ejecuta el presupuesto.

Entre las observaciones más relevantes aparecen:

- Incumplimientos de principios básicos como equilibrio, claridad y universalidad.

- Utilización de partidas genéricas que dificultan el seguimiento del gasto.

- Falta de integración de ciertos organismos al sistema contable.

Estas falencias no son meramente técnicas. En la práctica, implican menores niveles de control y mayor discrecionalidad en la asignación de recursos.


Gobernación bonaerense.

Contrataciones y discrecionalidad

El análisis de las contrataciones públicas refuerza esa línea. Si bien en términos de montos las licitaciones mantienen peso, en cantidad de operaciones predominan las contrataciones directas.

Este esquema abre interrogantes: menor competencia, menor transparencia y mayor margen para decisiones discrecionales.

El propio Tribunal recomienda limitar el uso de excepciones, una señal clara de preocupación institucional.

Falta de información, un modelo bajo presión

Otro eje crítico es la calidad de la información disponible. El informe señala que no existen datos suficientes para construir indicadores fiscales completos, lo que dificulta evaluar la sostenibilidad del modelo. En paralelo, se verifica un cumplimiento parcial de la ley de Responsabilidad Fiscal, particularmente en aspectos vinculados a transparencia, proyecciones y homogeneidad de los datos.

La fotografía que deja la cuenta 2024 no es la de un descontrol inmediato, sino la de un sistema que acumula tensiones estructurales. La combinación de deuda creciente (especialmente en dólares), déficit persistente, debilidades institucionales y financiamiento apoyado en supuestos optimistas, configura un escenario que, sin correcciones, puede volverse cada vez más restrictivo. En este contexto, el verdadero interrogante no es solo el volumen de deuda actual, sino la capacidad futura de sostenerla sin comprometer el funcionamiento del estado.

El informe del Tribunal de Cuentas no formula acusaciones políticas, pero sí deja una advertencia técnica clara: con las políticas de Axel Kicillof, la provincia está incrementando su exposición a riesgos financieros en un contexto de fragilidad estructural.

El peso creciente de la deuda —y en particular de los títulos externos— no es un dato aislado, sino el reflejo de un esquema fiscal que depende cada vez más del financiamiento para sostenerse.

La discusión, entonces, deja de ser contable y pasa a ser estratégica: cuánto de este modelo es sostenible y cuánto es simplemente postergación del problema. (www.REALPOLITIK.com.ar)

¡Escuchá Radio Realpolitik FM en vivo!