El descubrimiento realizado por un consorcio internacional de periodistas, en relación a la supuesta intervención de la inteligencia rusa, en publicaciones de un sector de la prensa argentina, presenta los siguientes interrogantes: en efecto, según el informe en cuestión, la inteligencia rusa se habría propuesto dos objetivos: 1) Evitar el respaldo argentino a Ucrania; y 2) Enemistar a la República Argentina con la República de Chile.
En relación al primero de los objetivos, pareciera que el mismo se ha conseguido. Pero no por la influencia de la inteligencia rusa, sino por la deliberada actitud del gobierno argentino que dejó de expresarse sobre la invasión a Ucrania, mientras se alineaba a Donald Trump y se abrazaba al dictador de Hungría, Viktor Orban, principal aliado europeo de Vladímir Putin.
En relación al segundo objetivo, el intento pareciera un tanto infantil. En efecto, la inteligencia rusa habría hecho publicar en “El Destape” una noticia falsa que daba cuenta de la detención de dos argentinos en Chile, con elementos explosivos para producir un atentado en el país vecino. Sin dudas, una “fake news” cuya falsedad era fácilmente determinable por ambos estados. Y que, por lo tanto, de ningún modo podría haber causado controversia alguna.
El gobierno de Milei, rápido de reflejos, ha utilizado la revelación del consorcio periodístico internacional para agraviar a los hombres de prensa en general, con su ya clásico eslogan: “No odiamos lo suficiente a los periodistas”. Y más aún, varios seguidores del oficialismo han planteado que resultaría aplicable, a quienes cobraron del Kremlin, el delito de “Traición a la Patria”.
Ahora bien, para que dicho tipo penal sea aplicable falta un requisito esencial: que la “ayuda o socorro” del autor de la conducta delictiva sea prestada a un “enemigo” de la Nación. Y sucede que, en el caso particular, no se advierte que la relación Argentina – Rusia permita calificar como enemigo de nuestra patria a la nación del vodka.
Más aún, existe en el marco del Congreso de la Nación Argentina el Grupo Parlamentario de Amistad con Rusia que, en su composición 2024/2025, incluía como presidente a la entonces oficialista, diputada Marcela Pagano, y al actual integrante de La Libertad Avanza, diputado Francisco Monti.
En definitiva, de haber existido la operación de inteligencia a la que se alude en esta nota, pareciera que lo único que ha logrado es darle letra al gobierno libertario para agraviar a la prensa, objetivo que no solo comparte el Kremlin, sino su aliado Orban, y por qué no decirlo, el mismísimo presidente de los Estados Unidos de América. Todos ellos detestan la libertad de expresión y la tarea del periodismo en particular.
(*) El autor es abogado, docente de la facultad de Derecho (UBA), director del Equipo Legal de la fundación Apolo e integrante de Reset Republicano.