Silvia Cabrerizo, toxicóloga y docente de la Universidad de Morón, dialogó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre el uso indebido de fentanilo y propofol, dos drogas de uso médico que quedaron en el centro del debate tras recientes casos. "Se tratan de dos drogas potentes, o sea, dos drogas depresoras que se utilizan, por ejemplo, en un ámbito quirúrgico, en una anestesia", explicó.
Durante la entrevista, Cabrerizo detalló que el fentanilo es un opioide incluso más potente que la morfina, mientras que el propofol actúa como inductor anestésico. Ambas sustancias, combinadas, potencian su efecto depresor sobre el organismo.
"Son para usarlos en un ámbito controlado como puede ser un quirófano, una terapia intensiva donde el paciente tiene monitoreo", remarcó. En ese sentido, advirtió que su uso fuera de estos entornos puede tener consecuencias fatales: "Usado fuera de un ámbito con todos los controles que se requieren, es muy probable que pasen estos eventos, incluida la muerte".
La especialista también puso el foco en los mecanismos de control dentro del sistema de salud. "No hay control", afirmó, al tiempo que planteó interrogantes sobre la circulación interna de estos fármacos.
En esa línea, explicó que no se trata de drogas de acceso libre, sino restringido a determinados profesionales: "No son drogas de fácil acceso, la población más vulnerable es la que tiene acceso a esta medicación, como anestesistas, terapistas y enfermeros".
Consultada sobre los efectos en el organismo, Cabrerizo fue contundente: "Son drogas depresoras, o sea que todos sus efectos van a ser deprimir los signos vitales". En particular, subrayó el impacto del fentanilo sobre la respiración: "Produce lo que se llama apnea, que es un cese de la respiración, después un paro respiratorio y esa hipoxia va a llegar a un paro cardíaco".
Otro de los puntos centrales de la entrevista fue el consumo problemático dentro del ámbito de la salud. "Cuando uno genera una adicción a estas sustancias, no hay un control de la situación", señaló.
Además, advirtió sobre la pérdida de percepción del riesgo: "Se pierde esa sensación de seguridad y ahí es donde se baja la conciencia de riesgo", lo que incrementa la vulnerabilidad de quienes manipulan estas drogas habitualmente.
Por último, Cabrerizo diferenció claramente el uso médico del consumo indebido: "Una cosa es el uso terapéutico en un ámbito cuidado, con el monitoreo que corresponde, y otra cosa es el uso cuando hay un consumo problemático de base".
Y concluyó con una advertencia clara: "Es muy riesgoso jugar con esto, no se puede jugar con la vida". (www.REALPOLITIK.com.ar)