El ingeniero químico Matías Hallu dialogó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre la actualidad de la cerveza artesanal en Argentina, un sector que atraviesa un momento de transformación marcado por la caída del consumo y la necesidad de reconversión productiva. "Estamos bajo lo que podríamos llamar un cambio de paradigma", advirtió.
En ese sentido, explicó que el crecimiento sostenido de la última década dio paso a un escenario más complejo: "La realidad es que la cerveza artesanal venía de un crecimiento constante y había mucha expansión de marcas". Sin embargo, remarcó que el contexto actual es distinto: "Hoy en día el contexto cambió, encontramos más un contexto de contracción, de consolidación de marcas y en especial de lo que sería una eficiencia obligada".
Uno de los datos más contundentes que mencionó fue la fuerte caída del consumo: "En los últimos 2 años se sabe que el consumo de cerveza bajó aproximadamente un 35 por ciento". Esto, según detalló, impacta directamente en la estructura de costos de las cervecerías: "Con un menor volumen de ventas, los costos fijos empiezan a ser mayores".
Frente a este escenario, Hallu señaló que muchas cervecerías están reduciendo su oferta para enfocarse en los productos más demandados: "Se está empezando a priorizar lo que llamamos las core beers, que serían los caballitos de batalla". Y ejemplificó: "Yo hago 16 estilos de cerveza y ahora voy a hacer cuatro".
Esta estrategia busca evitar sobrecostos y pérdidas: "Se va priorizando hacer las cervezas que sabemos que se siguen vendiendo bien", explicó, al tiempo que remarcó el impacto de la baja rotación en los costos energéticos.
Otro de los fenómenos que analizó fue el crecimiento de la cerveza sin alcohol, una tendencia global que también comienza a consolidarse en el país. "Hay una marcada tendencia, de hecho, a nivel mundial", afirmó, y agregó: "Se está trasladando a Argentina hacia el consumo de cervezas sin alcohol".
Sobre su elaboración, aclaró: "Se realiza el mismo proceso que para elaborar la cerveza y se agrega una última etapa que es una destilación al vacío donde se le extrae el alcohol".
Además, destacó su practicidad en determinados contextos: "Siempre que salgo con el auto no tomo y digo, 'Ahora si tengo ganas de tomar una cerveza, puedo tomar una cerveza sin alcohol'".
Pese al crecimiento de este segmento, Hallu advirtió que aún existen limitaciones para los productores artesanales: "Hay todavía una barrera económica para poder fabricar cerveza artesanal sin alcohol". En ese sentido, precisó: "Estamos hablando que de pronto armar un equipo de destilación al vacío, como mínimo estamos hablando de 500 mil, 600 mil pesos".
No obstante, se mostró optimista a futuro: "Yo creo que con el pasar de unos 2 o 3 años ya las tecnologías van a empezar a ser más escalables".
Finalmente, el ingeniero hizo hincapié en el cambio cultural respecto al consumo de alcohol, especialmente al volante: "No me preocupa el control. No me preocupa la multa, me preocupa lo que puede pasar si yo tomé alcohol y me pongo atrás de un volante".
Y concluyó con una reflexión: "No es la multa, sino que puede ser el accidente, el chocar con alguien, el atropellar a alguien", subrayando la importancia de la responsabilidad individual por sobre las sanciones. (www.REALPOLITIK.com.ar)