El psicólogo Diego Timpanaro conversó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre el debate por la legalización de la eutanasia en la Argentina, un tema que, según explicó, atraviesa tanto a las instituciones de salud como a las familias y plantea dilemas profundos en el campo de la bioética.
En ese sentido, Timpanaro definió la eutanasia como una práctica médica destinada a provocar la muerte de un paciente a pedido, con el objetivo de evitar sufrimientos derivados de enfermedades graves o incurables. “Estamos hablando de cómo actuar ante la muerte sin dolor, sin sufrimiento y con dignidad”, señaló, remarcando que el eje del debate se ubica en situaciones extremas.
Actualmente, la eutanasia es legal en países como España, Bélgica, Países Bajos y Canadá, así como en Colombia, Cuba, Ecuador y, más recientemente, Uruguay dentro de América Latina. En contraste, en la Argentina no está legalizada, aunque existen marcos normativos vinculados a la muerte digna y los cuidados paliativos, además de herramientas como la voluntad anticipada.
El especialista planteó que la discusión se estructura en torno a dos polos. Por un lado, el derecho a la autodeterminación: “Podríamos decir ‘mi muerte es mía’, en el sentido de decidir cómo y cuándo morir”. Por otro, el derecho a la vida, históricamente defendido por la medicina a partir del juramento hipocrático, que establece el deber de preservar la vida.
“Ahí aparece la pregunta clave: conservar la vida, ¿a qué precio y de qué modo?”, reflexionó Timpanaro, al tiempo que subrayó que no se trata de decisiones simples ni exentas de conflicto, ya que involucran factores emocionales, legales y culturales.
Asimismo, advirtió que muchas de estas decisiones se toman en contextos de urgencia, como en guardias hospitalarias, donde intervienen familiares, médicos y, en ocasiones, comités de bioética. “Son situaciones atravesadas por la angustia, la tensión y la incertidumbre”, explicó.
Para Timpanaro, lejos de ser una discusión lejana, el tema está presente en la vida cotidiana. “Con ley o sin ley, todas las familias en algún momento se enfrentan a decisiones vinculadas a la muerte”, sostuvo. En ese marco, consideró que el avance legislativo busca ordenar un campo donde hoy predominan las decisiones improvisadas o informales.
Finalmente, destacó que en caso de avanzar en una legislación, también se contempla la objeción de conciencia para los profesionales de la salud, lo que permite que un médico se niegue a intervenir en estos procedimientos por convicciones personales.
“El desafío es cómo como sociedad abordamos estos procesos, cómo construimos acuerdos sobre algo tan complejo como la muerte y cómo garantizamos tanto la dignidad como los derechos en juego”, concluyó. (www.REALPOLITIK.com.ar)