Jueves 23 de abril de 2026

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Seguridad aeroportuaria

PSA en crisis: Denuncian negligencia y encubrimiento en el ISSA

23/04/26 | La remoción de instructores que rechazaron la privatización del polígono dio lugar a una seguidilla de polémicos episodios, incluido un disparo en un aula.


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La Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) vuelve a quedar en el centro de la polémica. A las denuncias previas por nepotismo, desmanejo de recursos y persecución interna durante la gestión de Alfredo Hernán Gallardo, ahora se suma un nuevo capítulo que pone el foco en el Instituto Superior de Seguridad Aeroportuaria (ISSA), particularmente en su área de tiro.

Según pudo reconstruir REALPOLITIK a partir de testimonios directos, en agosto de 2025 se produjo un quiebre interno que marcó el inicio de una cadena de irregularidades. En ese momento, instructores de tiro de la fuerza manifestaron su rechazo a un proyecto impulsado por la conducción —con Gallardo al frente de la PSA, Martín Martino como subdirector y Claudio Enrique Serrano en el área de Preventiva— que buscaba habilitar el uso privado y arancelado del polígono.

La reacción fue inmediata. Los instructores que se opusieron a la iniciativa fueron desplazados de sus funciones y reasignados a otros destinos, en algunos casos considerados de castigo, como la Patagonia. “Nunca habían tenido un reclamo sobre su trabajo. Al contrario, eran personal reconocido”, señaló una fuente. En cuestión de semanas, fueron reemplazados por personal sin experiencia en tiro ni en instrucción, e incluso con sumarios por mal uso de armamento.

De acuerdo a los testimonios, el recambio no respondió a criterios técnicos sino a vínculos personales. “Sacaron a los detractores y trajeron gente afín, amigos, conocidos. Cuando te convocan por amiguismo y no por aptitud, pasan estas cosas”, resumió un integrante de la fuerza.


El Instituto Superior de Seguridad Aeroportuaria (ISSA).

De los acomodos a los incidentes

Las consecuencias no tardaron en aparecer. Desde entonces, se habrían registrado una serie de episodios que evidencian un deterioro en los estándares de formación dentro del ISSA.

Uno de los primeros casos fue la denuncia de una cadete contra un instructor de tiro por un presunto episodio de contacto físico sin consentimiento. Según las fuentes, la situación no avanzó judicialmente y habría sido contenida a nivel interno por autoridades del instituto.

A esto se sumó un hecho de extrema gravedad institucional: una relación sentimental entre una cadete y un instructor, que derivó en amenazas de muerte hacia la expareja y la hija del efectivo. El episodio volvió a encender alarmas sobre la falta de límites y control en el ámbito formativo.

Sin embargo, el punto más crítico se produjo recientemente, cuando se registró un disparo durante una clase en un aula, es decir, fuera del ámbito del polígono. El hecho, que por su naturaleza implica un riesgo extremo, terminó con la remoción inmediata del instructor involucrado.

“El fusible fue el instructor: lo sacaron, lo trasladaron y listo. Ahí muere todo”, explicaron desde adentro. No obstante, las responsabilidades —advierten— no se agotan en ese nivel. “La negligencia es grupal. Se dejó a cargo de una clase a alguien sin experiencia en el trato con cadetes y sin formación docente. Eso no es un error individual, es una falla del sistema”, agregaron.

Fuentes internas aclararon a este medio que el disparo no tiene relación con el cuerpo de cadetes, ya que los instructores de tiro dependen exclusivamente del vicerrectorado.


Alejandra Monteoliva.

Un patrón que se repite

El trasfondo de estos hechos remite a un esquema más amplio que ya había sido denunciado en la PSA: desplazamientos selectivos, nombramientos por afinidad y utilización discrecional de áreas estratégicas.

En el ISSA, las críticas también alcanzan a la conducción institucional. Juan José Osvaldo Fama se desempeñó como vicerrector hasta febrero de este año, y tras su salida fue reemplazado por Julia Cordero, en un contexto que, según fuentes internas, no modificó las prácticas cuestionadas.

Fama manejando el ISSA fue lo mismo: desorden y casos como el de Cordero, que fue apartada de la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA) por conflictos, terminan reubicados dentro del instituto, incluso en posiciones de conducción”, sostienen desde la fuerza.

A su vez, Serrano —exdirector de Preventiva— aparece mencionado como uno de los impulsores del proyecto de privatización del polígono, una iniciativa que habría motivado buena parte de los desplazamientos internos.

El resultado, describen los trabajadores, es un clima de creciente malestar. “Se están ocupando puestos estratégicos con personal inepto o acomodado. Y eso después se refleja en situaciones concretas como las que estamos viendo”, indicaron.

Castigos, traslados y silencio

Los testimonios también dan cuenta de un esquema de premios y castigos que refuerza el disciplinamiento interno.

“El mensaje es claro: si no te alineás, te corren”, sintetizó.

En paralelo, denuncian la ausencia de documentación formal sobre los incidentes recientes. “No hay nada asentado. Solo sacaron al instructor del hecho y ahí termina todo”, afirmaron. Esta falta de registros alimenta sospechas de encubrimiento y dificulta la determinación de responsabilidades en los niveles superiores.


Carlos Tonelli.

Una crisis que trasciende gestiones

Lejos de tratarse de hechos aislados, lo ocurrido en el área de tiro del ISSA aparece como la expresión más visible de una crisis más profunda dentro de la PSA.

Si bien buena parte de los hechos se originaron durante la gestión de Gallardo —quien se desempeñó como director nacional hasta diciembre—, las fuentes advierten que las prácticas denunciadas no habrían sido revertidas bajo la conducción actual de Carlos Tonelli.

En ese marco, el ministerio de Seguridad, a cargo de Alejandra Monteoliva, tampoco ha dado respuestas públicas frente a las reiteradas denuncias.

El disparo en un aula, lejos de ser un hecho aislado, funciona como una señal de alarma: cuando la formación queda en manos de personal sin preparación y los controles internos se diluyen, el riesgo deja de ser potencial para convertirse en una amenaza concreta. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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