Hace más de setenta años, en las islas Sándwich del Sur, la Argentina hizo acto de presencia en aquel remoto territorio. En diciembre de 1955 desembarcaron en la isla Thule, en el citado archipiélago, el guardiamarina Ricardo Hermelo y los radioperadores civiles Manuel Ahumada y Juan Villafañe, transportados por el rompehielos ARA San Martín, junto con material y víveres, dando origen a la estación Teniente Esquivel, en un acto de reafirmación de los derechos soberanos sobre las islas mencionadas.
La Armada Argentina, desde principios del siglo XX, tuvo como objetivo establecer algún tipo de base o instalación como símbolo de soberanía en las islas Sándwich del Sur. En la campaña antártica de 1953-1954 se concretó dicha aspiración, en una operación en la que participaron siete buques de la fuerza, con el objetivo de relevar personal de bases en el sector antártico argentino, construir la base General Belgrano y levantar una serie de refugios, incluyendo uno en las islas Sándwich del Sur.

El 26 de enero de 1955, en la isla Morell o Thule del Sur, se construyó el refugio Teniente Esquivel —en homenaje al oficial naval Horacio Esquivel, quien participó en la ayuda a la expedición antártica de Charcot en 1905—. El mismo contaba con elementos de supervivencia y símbolos patrios, dejando constancia de la soberanía argentina sobre las islas.
Desde el Radio Club Argentino, al tomar conocimiento del proyecto, propusieron al ministerio de Marina establecer comunicaciones desde allí, a fin de difundir la presencia argentina en las islas. La iniciativa fue aceptada con entusiasmo y se convocó a un concurso que fue ganado por José Manuel Ahumada —con amplia trayectoria como radioaficionado— y Miguel Ángel Villafañe, oficial de la marina mercante. Como jefe del grupo fue designado el guardiamarina Ricardo Hermelo, de 24 años, con experiencia familiar en campañas antárticas.
La campaña que llevaría a estos hombres a las Sándwich del Sur estuvo bajo el mando del capitán de navío Emilio L. Díaz, quien incluso había expuesto el proyecto argentino en conferencias preparatorias del año Geofísico Internacional realizadas en París y Bruselas. El 23 de noviembre de 1955, el rompehielos ARA San Martín puso proa hacia los mares australes.
Tras atravesar un temporal en el Pasaje de Drake y luego de tocar la península Antártica y las islas Orcadas del Sur, la expedición se dirigió a Thule. Llevaba abundante material aportado por el ministerio de Marina, Gendarmería y el Radio Club Argentino. La construcción de las instalaciones estuvo a cargo del suboficial Daniel Ferrari, del batallón de construcciones de la Armada Argentina.
El 13 de diciembre de 1955, los expedicionarios desembarcaron y encontraron instalaciones previas junto a una placa de bronce que rezaba: “Antártida Argentina. Marina de Guerra. 2 de enero de 1955”. Las condiciones climáticas eran extremas: temperaturas bajo cero y fuertes ventiscas. En ese contexto, levantaron antenas, ampliaron el refugio y reemplazaron la cocina a leña por una de kerosene.
Esa misma noche se realizó la primera comunicación radial, que fue respondida por un radioaficionado paraguayo. Las condiciones de vida eran precarias: el frío se filtraba por las hendijas y el abastecimiento de agua implicaba recorrer 200 metros para recolectar hielo. El baño fue construido semanas después.

A pesar de las limitaciones, el grupo realizó mediciones meteorológicas y de mareas, enviadas al Servicio de Hidrografía Naval, además de relevamientos de fauna y terreno. Hermelo llevaba incluso una nota de protesta para eventuales incursiones extranjeras.
En materia de comunicaciones, Ahumada logró más de 900 enlaces en inglés, mientras que Villafañe superó los 700 mensajes telegráficos. El mundo supo así de la presencia argentina en las islas. Durante las noches, los tres hombres escuchaban Radio Belgrano desde una carpa, resistiendo vientos de más de 80 kilómetros por hora e incluso un principio de incendio por una lámpara de kerosene.
El 31 de diciembre celebraron el año nuevo con comunicaciones con sus familias, frutas secas, mazapán, champaña y turrones.

El 12 de enero se registraron explosiones en la vecina isla Cook, producto de actividad volcánica. Las comunicaciones con bases argentinas se vieron afectadas por la actividad sísmica. Finalmente, un radioaficionado mendocino logró captar un pedido de evacuación.
El 15 de enero de 1956, el comandante del ARA San Martín ordenó evacuar al grupo mediante helicópteros Sikorsky S-55. Se retiraron instrumentos, pertenencias y material científico, dando por finalizada la primera presencia argentina en las islas.
Durante esa estadía se realizaron 1.664 comunicaciones radiales.
En los años siguientes, buques británicos, soviéticos y estadounidenses recorrieron la zona con fines científicos y estratégicos. En 1957 se intentó reconstruir el refugio sin éxito, y en 1958 se instaló una nueva baliza argentina.
Los rumores de presencia soviética motivaron mayor actividad británica en la región. Entre 1959 y 1965 se sucedieron misiones de observación e investigación.

En 1975, mediante el decreto 3209, se autorizó la ocupación efectiva de Thule del Sur. La denominada “Operación Sol” se desarrolló bajo estricto secreto. En septiembre de 1976 comenzó la instalación de la estación Científica ARA Corbeta Uruguay, con la participación de personal militar y civil.
En cinco meses se construyó una base completa, con instalaciones habitacionales, científicas y logísticas. El 18 de marzo de 1977 fue inaugurada oficialmente.

Durante la guerra de Malvinas, las islas Sándwich del Sur quedaron bajo la gobernación militar. Tras la caída de Puerto Argentino, la base quedó aislada.
El 20 de junio de 1982, ante la amenaza de ataque británico, la dotación argentina se rindió. Los británicos comprobaron que se trataba de una instalación científica y posteriormente sellaron y abandonaron las instalaciones.

En diciembre de 1982 se registró un episodio curioso: la bandera británica fue reemplazada por una argentina, en circunstancias nunca esclarecidas. En 1983, el gobierno de Margaret Thatcher ordenó la destrucción de la base.
En 2004, una expedición británica constató la presencia de restos del refugio Teniente Esquivel y de la base Corbeta Uruguay, deteriorados pero aún visibles. También permanece en pie el mástil instalado en 1976, como símbolo de una presencia que, para la mirada argentina, forma parte de su historia soberana en el Atlántico Sur. (www.REALPOLITIK.com.ar)