El Fideicomiso Fuerza Solidaria, que preside Juan Ignacio Cáccamo, es administrado por Provincia Fideicomisos y, aunque está vinculado al Banco Provincia, tiene al ministerio de Desarrollo de la Comunidad de la provincia de Buenos Aires que conduce Andrés Larroque como autoridad de aplicación.
Durante el primer trimestre del año aprobó y desembolsó 16 créditos por un total de 641 millones de pesos, en el marco de una política orientada, según comunicación oficial, al fortalecimiento de la economía social. El programa, impulsado por el gobierno de Axel Kicillof, tiene como eje central facilitar el acceso al crédito a sectores históricamente excluidos del sistema financiero.
De hecho, la propia web oficial del fideicomiso define con claridad su objetivo: “Fomentar y fortalecer procesos asociativos y solidarios (…) a partir del acceso a instrumentos crediticios”, con foco en la economía social, los emprendimientos colectivos y las organizaciones comunitarias.

En esa línea, se destaca que el acceso al crédito es concebido como un “derecho y condición de posibilidad” para el desarrollo de estos sectores.
“El balance del primer trimestre del Fideicomiso Fuerza Solidaria demuestra que, aún en un contexto complejo, el estado puede estar presente allí donde el mercado no llega”, sostuvo el presidente del Banco Provincia, Juan Cuattromo.
Durante el período accedieron a financiamiento más de una decena de organizaciones vinculadas a la economía social, en muchos casos atravesadas por un fuerte tinte militante ideológicamente identificado con el gobierno bonaerense: Federación de Cooperativas de Trabajo Unidas de Florencio Varela (FECOOTRAUN); Cooperativa Justicia, Calidad y Precios Ltda.; Cooperativa El Gran Pez; Cooperativa de Trabajo La Esperanza; Cooperativa de Trabajo San Francisco Ltda.; Cooperativa de Trabajo Reciclando Conciencia; Cooperativa Cimarrón; Cooperativa Mundo Textil; Cooperativa Textil Argüello; Cooperativa de Provisión de Obras y Servicios Públicos de Arribeños Ltda.; Cooperativa de Luz y Fuerza Eléctrica de Rojas Ltda.; Taller Protegido Asociación Civil Arcoiris; Asociación Cooperador de la Colonia de Discapacitados ANDAR; Asociación de Fomento Edilicio, Cultural y Deportiva Amigos de la Ciudad Jardín Lomas del Palomar (AFALP); Asociación Civil Escuela de Recreación y Deportes; Asociación Civil Club Sportivo Villa Ballester; y Club de Rugby Los Tilos.
El propio comunicado oficial reconoce que, durante 2025, el fideicomiso amplió su alcance hacia clubes sociales, deportivos y otras organizaciones comunitarias, incorporando actores tradicionalmente por fuera del circuito cooperativo.
En ese listado aparece el Club de Rugby Los Tilos, una institución histórica de La Plata con más de 1.750 socios y una estructura deportiva consolidada. Según información pública del propio club, la cuota mensual para un socio activo —entre cuota social y deportiva— supera los 100 mil, lo que ubica a la entidad dentro de un universo de clase media consolidada, con capacidad de financiamiento interno y generación de ingresos propios.
Este perfil contrasta con el núcleo original del fideicomiso, orientado a emprendimientos colectivos con dificultades de acceso al crédito, cooperativas y organizaciones de base.
Desde Provincia Fideicomisos destacan que más del 80 por ciento de los beneficiarios accedieron a su primer crédito, aunque sin dar detalles de los montos asignados, lo que refuerza el carácter inclusivo del instrumento: “El monto de los préstamos varía entre los 30 y los 40 millones -con algunas excepciones de hasta 70 millones-, a pagar en plazos que van desde los 24 hasta los 48 meses”, explica el comunicado oficial.

“Los bancos solo pueden prestar a empresas que cumplen requisitos muy excluyentes para las cooperativas. Aquí se hace algo distinto: se entra a la cooperativa, se conoce el proyecto y se asume el riesgo de acompañarlo”, explicó el vicepresidente de la entidad, Néstor Francescangeli.
Sin embargo, la propia estructura del programa contempla hoy distintas líneas de financiamiento. Entre ellas, una orientada específicamente a la economía social y otra dirigida a “entidades de la comunidad”, lo que habilita formalmente la incorporación de asociaciones civiles, clubes y organizaciones intermedias. En ese contexto, la inclusión de instituciones con mayor grado de consolidación no implica necesariamente una irregularidad, pero sí expone un cambio relevante en el alcance del fideicomiso.
El presidente del comité de administración, Juan Cáccamo, lo sintetizó en términos políticos: “La situación actual es el resultado de un modelo económico que excluye (…) nadie se salva solo”.
Así, el programa se mueve hoy en una doble lógica: por un lado, continúa funcionando como herramienta de inclusión financiera para sectores excluidos; por otro, amplía su alcance hacia organizaciones con mayor estructura institucional
En ese marco, el caso del Club Los Tilos introduce una pregunta de fondo: si el fideicomiso mantiene su carácter focalizado en la economía social o si evoluciona hacia un esquema más amplio de financiamiento comunitario, donde conviven realidades económicas muy distintas bajo una misma política pública. (www.REALPOLITIK.com.ar)