En poco más de una semana se conocerá si hay lista de consenso o competencia interna entre más de un postulante para el comité provincia de la Unión Cívica Radical (UCR). Mientras tanto, y para el paladeo de varios hombres y mujeres del centenario partido de Alem, apareció la danza de nombres para suceder, en el sillón del histórico órgano de conducción, al actual senador nacional Maximiliano Abad.
En el escenario radical se hace muy difícil encontrar a alguien que esté “más allá del bien y el mal” o, mejor dicho, que no demuestre apetencias personales al punto de dejar afuera al resto. Esto último condice con el perfil que se podría buscar para el máximo exponente de una lista única, en la cual todos depositen una confianza ciega. Esto, en el sentido de concretar que el futuro presidente administre con equilibrio el presente de un partido que viene de una seguidilla de enfrentamientos y rispideces de las más variadas calidades.
En este contexto aparecen múltiples propuestas de candidaturas que se dejan escuchar en los pasillos políticos, institucionales y legislativos, con distintos niveles de credibilidad.
En las últimas horas surgió la posibilidad de ubicar a algún intendente en ese sitial. La alternativa fue analizada en más de un sector, aunque las dudas superan a las respuestas concretas y no existe, por ahora, una definición al respecto.
Además, cabe señalar que en convocatorias realizadas por dos sectores internos —el de Abad y el de Miguel Fernández, titular del comité de contingencia— aparecieron jefes comunales con evidentes muestras de apoyo político a ambos espacios, lo que podría desgastar prematuramente cualquier intento de imagen de unidad.
Algunos también pensaron en el intendente de Tandil, Miguel Lunghi, quien hoy gobierna el distrito más densamente poblado y tiene peso propio en la quinta sección electoral. Sin embargo, también manifestó afinidad con el sector Evolución, referenciado en Pablo Domenichini.

Asimismo, aparecen con ciertas expectativas un exdiputado provincial y un extitular del comité provincia con protagonismo en la historia política reciente: Emiliano Balbín y el ex vicegobernador Daniel Salvador.
Emiliano Balbín no solo porta un apellido fuertemente vinculado con la historia y el patrimonio cultural del radicalismo, sino que además ha demostrado un liderazgo importante en la sexta sección electoral (sur bonaerense), con producción parlamentaria sostenida y fuerte actividad territorial.
Contó con el respaldo de Salvador, quien fue el ideólogo de su candidatura legislativa en 2017. Luego fue el propio Balbín quien mostró méritos suficientes para renovar su banca por un nuevo período, en un partido donde escasean las oportunidades de continuidad en ese tipo de cargos.
Balbín ha mantenido una buena relación con Abad, Miguel Fernández y el propio Salvador, lo que lo posiciona como una posible síntesis de una coyuntural alianza con proyección de continuidad. Esto dependerá de la existencia de consenso con el resto de las corrientes, como Evolución de Pablo Domenichini y el Radicalismo Auténtico de Federico Storani y Juan Manuel Casella.
Otros portavoces señalan que podría reaparecer el propio mentor de Balbín, es decir, Daniel Salvador. No son pocos quienes aseguran haber escuchado sobre sus expectativas de ofrecerse para el disputado cargo partidario.

La imagen actual de Salvador es la de un dirigente que acompaña a uno de los sectores de Adelante, el que impulsa Maximiliano Abad, donde suele cerrar actos y plantear los ejes de proyección del partido hacia los próximos años.
Sin embargo, se le reconoce su trayectoria militante y su capacidad de convocar al diálogo a distintos referentes sin mayores condicionamientos. También se destacan sus posiciones abiertas a la construcción de consensos amplios, necesarios para avanzar en una eventual lista única.
Se desconoce si desde los sectores de Evolución y de Radicalismo Auténtico surgieron nombres o existieron autopostulaciones. No obstante, todos los espacios aseguran que hay diálogo permanente entre los principales actores, quienes coinciden en que no hay una alternativa viable distinta a la lista única, en un contexto de creciente apatía política en la opinión pública.
En todo caso, señalan algunos dirigentes, el despliegue de energías deberá reservarse para la competencia electoral de un año en el que estarán en juego las renovaciones más relevantes de autoridades ejecutivas. (www.REALPOLITIK.com.ar)