Inmaculada Fernández, autora de "El libro negro de las vacunas" y del reciente "Vacunas y autismo: la verdad silenciada", conversó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) tras su participación en el gcongreso internacional de "Daños por Vacunas: Autismo y Enfermedades Raras" en España. La investigadora y madre de cinco hijos relató cómo su propia experiencia personal la llevó a indagar en los componentes tóxicos de las inoculaciones y en la falta de transparencia de las farmacéuticas.
"Yo era una madre muy creyente en el sistema, pero todo cambió cuando descubrí que algunas vacunas contienen líneas celulares de fetos abortados, algo reconocido en los propios prospectos bajo códigos como WI-38 o MRC-5", señaló Fernández. Según la autora, introducir ADN humano en otro ser humano es una forma de "terapia génica" que puede provocar mutaciones impredecibles en los niños, ya que ese material genético puede recombinarse con el del receptor.
Fernández también advirtió sobre la presencia de metales pesados como aluminio y mercurio, además de formaldehído y polisorbato 80, componentes que calificó como neurotóxicos y cancerígenos. "No se hacen análisis de alergias previos a la inoculación de estos tóxicos. Estamos ante experimentos genéticos con personas sanas, lo cual es ilegal en muchos países", sentenció.
Durante la entrevista, la investigadora denunció que los estudios de seguridad de las vacunas son fraudulentos debido a la ausencia de un verdadero placebo. "En los ensayos no se compara la vacuna contra una solución salina inocua, sino contra otra vacuna o contra los mismos adyuvantes tóxicos. Como ambos grupos presentan efectos adversos similares, dicen que la vacuna es segura, pero eso es un engaño", explicó.
Mencionó casos específicos de vacunas con estudios de seguridad extremadamente breves, como la de la Hepatitis B, que según denunció, contó con apenas cuatro días de seguimiento. Fernández destacó la labor de organizaciones internacionales y abogados que han logrado exponer estos datos mediante peticiones de transparencia en Estados Unidos.
Fernández fue contundente al hablar sobre la relación entre las vacunas y el autismo, citando que existen más de 220 estudios científicos que respaldan esta conexión, a pesar del discurso oficial. "Es mentira que solo exista el estudio del doctor Andrew Wakefield. Hay recopilatorios de cientos de investigaciones publicadas en revistas científicas y testimonios de vacunólogos que han declarado bajo juramento sobre este riesgo", afirmó.
Por último, lamentó la situación en Argentina, calificándola como una "dictadura en cuanto a vacunas" debido a la obligatoriedad y la falta de monovalentes que permitan separar las dosis. "Ojalá se revierta esta situación, porque nos encontramos ante calendarios que no han pasado controles de seguridad reales y que están afectando la salud de toda una generación", concluyó. (www.REALPOLITIK.com.ar)