En una jugada que combina impacto económico y mensaje político, el gobierno de Misiones decidió avanzar con la eliminación del cobro de Ingresos Brutos en rutas, desarmando el sistema conocido como “Aduana Paralela” y trasladando el foco del debate fiscal hacia el Gobierno nacional.
La medida fue anunciada el 1° de mayo durante la apertura de sesiones legislativas y comenzará a regir desde julio. Según lo informado, alcanzará al 95% de los contribuyentes, eliminando los cobros en los puestos de control sobre mercadería que ingresa a la provincia, que pasarán a cumplir únicamente funciones de verificación documental. Para el grupo restante de grandes empresas, se implementará un sistema digital, mensual y simplificado.
La decisión no es menor. Durante años, este esquema fue blanco de críticas, especialmente por parte de sectores vinculados a La Libertad Avanza, que lo señalaban como un factor que encarecía la actividad económica. Con su eliminación, el oficialismo no solo desactiva ese cuestionamiento, sino que toma la iniciativa política.
Detrás de la medida hay una estrategia clara: reducir la carga impositiva local para exigir que la Nación haga lo propio. En ese sentido, el espacio Encuentro Misionero pone sobre la mesa un reclamo directo: avanzar en la baja del IVA y del Impuesto a las Ganancias, dos tributos clave que impactan de lleno en precios, ingresos y rentabilidad.
La provincia busca así reposicionarse en el escenario nacional: primero actúa, después reclama. Un movimiento que apunta a correr el eje de la discusión económica hacia la Casa Rosada, en un contexto de recesión que golpea a las economías regionales.
El trasfondo es claro. La caída del consumo y la retracción de la actividad obligan a las provincias a desplegar herramientas propias para sostener el mercado interno. En ese marco, Misiones apuesta a una combinación de alivio fiscal y estímulo al consumo, reforzando programas locales y reduciendo cargas sobre sectores productivos.
La figura del gobernador Hugo Passalacqua aparece como ejecutor de esta política, aunque la decisión responde a una lógica más amplia del oficialismo provincial: mantener equilibrio fiscal con autonomía frente a la Nación.
El planteo también reabre el debate por el federalismo. Misiones es una de las provincias que más cuestiona el esquema de coparticipación, lo que la obliga a sostener gran parte de su funcionamiento con recursos propios. En ese contexto, la reducción de impuestos nacionales aparece como una forma de compensar esa desigualdad estructural.
Con esta decisión, Misiones no solo modifica su esquema tributario, sino que también redefine el tablero político: instala presión sobre el Gobierno nacional y deja a la oposición frente a un desafío concreto —pasar del discurso a la acción en materia impositiva. (www.REALPOLITIK.com.ar)