El doctor Xavier Huelmo, médico formado en Cuba y especialista en desastres y epidemias, conversó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre la traumática experiencia que atravesó junto a su familia en el hospital Durand. Tras negarse a la inoculación de su hijo prematuro, el profesional denunció haber sido víctima de tortura institucional, discriminación y una causa penal por desobediencia que pone en jaque la libertad sanitaria en el país.
"Lo que vivimos fue una tortura incalculable. Siendo médico, fui absolutamente no escuchado y discriminado. Rápidamente te aplican el estigma de 'antivacuna' para incitar a la violencia y al miedo", señaló Huelmo al relatar los nueve días de internación en los que, asegura, se violaron sistemáticamente leyes como la de Parto Respetado.
En ese sentido, el especialista cuestionó la falta de transparencia en los organismos de control: "La población debe saber que la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) no tiene control de calidad propio; solo hace evaluación documental de lo que envían los laboratorios. Eso rompe criterios de seguridad y defensa nacional".
El médico relató que, ante su negativa fundamentada, las autoridades del hospital recurrieron a la presión judicial y policial. "La jefa del servicio me dijo en la cara que una nota del pediatra no iba a evitar que vacunaran a mi nene. Nos pusieron custodia policial para impedir que nos lleváramos a nuestro hijo, cuando estábamos en total libertad de hacerlo", denunció.
Huelmo apuntó contra la precariedad del sistema público y la desidia profesional: "El hospital tiene una invasión de cucarachas y no respetan el cuerpo de la mujer; se quedaron con la placenta de mi esposa sin consentimiento. No hay una valoración de riesgo-beneficio, solo una aplicación automática de protocolos sin base científica actualizada".
Por último, advirtió que iniciará acciones legales contra los responsables del hospital por corrupción y mal desempeño. "Voy a ser implacable para que la jefa del servicio sea destituida. Un médico no puede ignorar los fundamentos científicos de un colega para imponer un acto médico por la fuerza. No estamos en una democracia sanitaria, sino en un estado de facto", concluyó. (