Domingo 10 de mayo de 2026

Nacionales

Base Esperanza

“Argentina es uno de los países con más ciencia antártica del mundo”

10/05/26 | La bióloga Mara Schmid contó cómo es vivir en la Antártida, liderar un proyecto hidropónico y hacer ciencia argentina en Base Esperanza.


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Por:
Mariana Moretti

La licenciada en Biología Mara Schmid, auxiliar de Base en la Base Antártica Conjunta Esperanza, dialogó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre su experiencia en la Antártida argentina, el desarrollo de producción hidropónica en condiciones extremas y la vida familiar en una de las bases más emblemáticas del continente blanco.

“Yo como bióloga vine con el Instituto Antártico Argentino en el grupo Monitoreo del Ecosistema Pingüinos dos veces acá en el 2013 y en el 2014 haciendo relevamiento de la colonia de pingüinos Adelia”, recordó Mara Schmid al relatar sus primeros pasos en territorio antártico. En ese contexto, contó además que durante una de esas campañas conoció a quien hoy es su marido, el conductor motorista del Ejército Argentino Franco Paolo Ormachea.

La entrevistada explicó que años después, ya con familia formada y dos hijas, ambos decidieron postularse para regresar a la Antártida. “Hace ya 2 años que nosotros nos postulamos para venir a la Antártida. Entonces todo empezó a ser una organización alrededor de eso”, señaló. Actualmente, Schmid se desempeña como encargada del Módulo Antártico de Producción Hidropónica (MAPI) y también trabaja en LRA36 Radio Arcángel San Gabriel.


Mara Schmid y Franco Ormaechea, junto a sus hijas, Luna y Alma, tras su boda en la Antártida.

Durante la entrevista, Schmid detalló el funcionamiento del innovador sistema de producción de verduras frescas en Base Esperanza. “Lo que tenemos en el módulo es dos variedades de lechuga, acelga, espinaca, rúcula, perejil y albahaca”, comentó sobre el cultivo que abastece a las 58 personas que integran la dotación actual.

En ese sentido, destacó la importancia estratégica del proyecto: “Gracias a la producción de este módulo antártico de producción hidropónica se puede llevar a cualquier parte del mundo la producción de verduras porque se utiliza muy poca agua”. Además, explicó que el sistema funciona en circuito cerrado, optimizando al máximo el uso de un recurso escaso incluso en la mayor reserva de agua dulce del planeta.

“Nosotros somos el único país que tiene tres módulos de producción hidropónica que están produciendo verduras durante todo el año”, resaltó Schmid, al tiempo que detalló que las iniciativas involucran al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), universidades nacionales, especialistas en agua, informática y organismos vinculados a la actividad antártica.

Ciencia argentina y soberanía

La bióloga también remarcó el valor científico y ambiental de la Antártida. “La Antártida tiene un impacto muy grande en lo que es a nivel mundial. Tenemos una regulación de temperatura acá en la Antártida y acá podemos ver totalmente reflejado lo que pasa en el ecosistema mundial”, sostuvo.

Asimismo, explicó cómo los estudios sobre especies marinas permiten detectar alteraciones ambientales: “Si vemos que su dieta ha cambiado, sabemos que están faltando otros componentes en el ecosistema”, indicó sobre las investigaciones realizadas sobre lobos marinos y el krill antártico.

En relación al rol argentino, afirmó: “Argentina es uno de los países con más ciencia antártica que tiene a nivel mundial”. Y agregó: “Con los 122 años que tenemos de permanencia acá se pueden hacer muchos estudios comparativos para ver cómo está la Antártida en este momento”.

Schmid describió también cómo es convivir en una base donde habitan familias y niños. “Base Esperanza es la única base que tiene familias”, explicó. Allí funcionan viviendas, una escuela provincial y espacios de convivencia que permiten sostener la vida cotidiana pese a las condiciones climáticas extremas.

“El clima es el que gobierna en la Antártida y no nosotros”, expresó al relatar que las actividades dependen completamente de las condiciones meteorológicas. Incluso recordó temporales con “130 kilómetros por hora de viento y una sensación térmica de 43 grados bajo cero”.

Consultada sobre qué representa para ella vivir allí, Schmid respondió emocionada: “La Antártida es un nuevo amor”. Y profundizó: “Una vez que pasás por la Antártida, te quedás arraigado a ella”.

Uno de los momentos más emotivos de la charla llegó cuando relató su casamiento religioso en la capilla San Francisco de Asís de Base Esperanza. “Nos casamos el pasado 18 de marzo en la capilla que se encuentra acá en la base”, contó.

El evento tuvo características únicas: el sacerdote llegó desde el rompehielos ARA Almirante Irízar y la ceremonia se realizó mientras continuaban las tareas logísticas de descarga. “Fue el casamiento número 12, pero fue el primer casamiento que ocurre entre un militar y una bióloga acá en la Antártida”, destacó.

Finalmente, dejó un mensaje para los jóvenes argentinos: “Que persigan siempre sus sueños. Es así que si uno los persigue se cumplen”. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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