Sábado 9 de mayo de 2026

Opinión

La Libertad Avanza

Karina Milei, Santiago Caputo y la disputa por el control real

07/05/26 | Karina Milei, Santiago Caputo y Sebastián Pareja disputan listas, territorio y poder dentro de La Libertad Avanza.


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Por:
Ulises Catriel Cuenca

La Libertad Avanza (LLA) atraviesa una pelea de baja intensidad pública, pero de alto voltaje político: quién manda de verdad, quién ordena las listas y quién se queda con el control territorial del espacio.

En esa arquitectura de poder, Karina Milei aparece como la principal ordenadora del partido, Santiago Caputo intenta sostener influencia desde su propio dispositivo político y Sebastián Pareja funciona como el engranaje bonaerense más importante para bajar esa conducción al barro de los municipios y las secciones.

La clave no está sólo en los nombres, sino en el método. Karina empuja una lógica de conducción centralizada, con la idea de que el sello libertario tenga disciplina, organicidad y capacidad de competir en serio en la provincia de Buenos Aires. Caputo, en paralelo, busca consolidar un armado propio con Las Fuerzas del Cielo y extender su influencia en las provincias, lo que alimenta una convivencia tensa entre la rosca territorial y la rosca de redes, comunicación y cuadros jóvenes.

En Buenos Aires, Sebastián Pareja es la pieza que traduce esa pelea en estructura concreta. Es el principal armador bonaerense y quedó ratificado pese a las derrotas y a las discusiones internas, al punto de seguir organizando recorridas, capacitaciones y el despliegue en los 135 municipios.

En abril, Karina Milei lo volvió a mostrar públicamente junto a Diego Santilli en una cumbre libertaria en Suipacha, una señal de que el oficialismo busca territorialidad, volumen y capacidad de acuerdo, aun cuando el interno siga abierto.

Ese movimiento también revela otra disputa de fondo: cómo se reparten las candidaturas. Karina quiere retener la lapicera y administrar los nombres desde la conducción partidaria; Caputo pretende que su tropa no quede relegada a un rol decorativo; y Pareja intenta sostener su lugar en la provincia como administrador de alianzas, sellos y listas.


Sebastián Pareja y Diego Santilli.

En la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires ya se vieron reacomodamientos que muestran ese ordenamiento interno, con el sector de Pareja ganando peso frente a figuras más cercanas a Caputo.

Propuesta Republicana (Pro) aparece como el factor que puede ordenar la oferta electoral, pero también como una fuente adicional de tensión. En Buenos Aires empezó a tomar forma un principio de acuerdo para una alianza entre LLA y el Pro, con Diego Santilli mencionado como una figura competitiva para la gobernación, mientras en paralelo persisten dudas sobre el reparto de poder, la integración de intendentes y el lugar que quedarían ocupando los libertarios más puros frente a los dirigentes con experiencia territorial.

Ahí está el verdadero nervio de la guerra silenciosa: LLA necesita sumar volumen para ganar, pero cada vez que suma socios paga un precio interno. Karina Milei quiere que ese precio no le quite el control del dispositivo; Caputo no quiere quedar reducido a un consultor sin territorio; y Pareja necesita que la provincia no se le transforme en una mesa de reparto entre sectores que compiten por la misma caja política.

Por eso, más que una pelea personal, lo que se está discutiendo es el modelo de poder de la etapa libertaria: un partido con conducción cerrada, o una coalición improvisada donde cada actor pretende tener su propio feudo.

 

(*) Ulises Catriel Cuenca es licenciado y docente en periodismo. Director de La Postal de Mar del Plata.

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