La crisis presupuestaria que atraviesan las universidades nacionales sumó nuevos capítulos en 2026 y la situación en la Universidad de Buenos Aires (UBA) aparece como uno de los casos más críticos. Desde la llegada de Javier Milei a la Presidencia, el sistema universitario sufrió un ajuste histórico que impacta directamente en salarios, infraestructura, hospitales universitarios e investigación científica.
Según datos difundidos por autoridades universitarias, el presupuesto destinado a las universidades nacionales sufrió una reducción real del 45,60% desde diciembre de 2023.
Además, el financiamiento universitario pasó de representar el 0,72% del PBI en 2023 a apenas 0,47% en 2026, lo que desde el ámbito académico califican como “los peores números desde el regreso de la democracia”.
Uno de los puntos más alarmantes tiene que ver con los salarios docentes. Actualmente, un profesor universitario con dedicación simple —casi el 70% de la planta docente— cobra entre $177.117 y $351.995.
En tanto, los cargos de dedicación exclusiva oscilan entre $885.590 y $1.582.283. Incluso el cargo más alto del escalafón universitario apenas supera la canasta básica familiar, estimada en $1.434.464 para una familia tipo.
Desde el sector sostienen que el poder adquisitivo de docentes y no docentes cayó más de 35% desde el inicio del gobierno libertario.
“Para recuperar el salario a valores de diciembre de 2023 debería otorgarse un aumento del 53% sobre los sueldos actuales”, advierten desde el ámbito universitario.
El impacto económico también provocó una fuga masiva de profesionales. Según datos del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), más de 10.000 docentes universitarios renunciaron a sus cargos desde que asumió Milei.
En la UBA, las cifras generan preocupación:
Gran parte de quienes abandonan el sistema universitario son investigadores jóvenes, muchos con doctorados y posdoctorados, que migran hacia universidades extranjeras o al sector privado.
La situación también golpea a los hospitales universitarios dependientes de la UBA. Aunque la Ley de Presupuesto 2026 contempla partidas específicas para gastos operativos, desde la universidad denuncian que el Gobierno nacional todavía no transfirió los fondos correspondientes.
La partida prevista ronda los $80.000 millones, destinados al funcionamiento de hospitales universitarios como el Hospital de Clínicas, el Instituto Roffo, el Lanari y otros centros de atención médica y formación profesional.
Actualmente, los hospitales sobreviven acumulando deudas con proveedores, reduciendo prestaciones y sosteniéndose parcialmente con ingresos de obras sociales, prepagas y donaciones privadas.
La red hospitalaria de la UBA atiende aproximadamente 700.000 pacientes por año.
Desde la comunidad universitaria advierten que el deterioro no implica un cierre inmediato, sino un desgaste progresivo que afecta el funcionamiento cotidiano.
“No se trata de cuántos meses aguanta la universidad, sino de que ya la están asfixiando. Van cerrando la canilla de a poco”, expresaron desde la UBA.
Además del ajuste salarial, las autoridades alertan sobre el freno en proyectos de investigación, la falta de renovación tecnológica y el deterioro de la infraestructura.
El conflicto universitario promete profundizarse durante 2026, en medio de reclamos gremiales, movilizaciones y una creciente tensión entre el Gobierno nacional y las casas de estudio públicas. (www.REALPOLITIK.com.ar)