Mientras crece el conflicto por el financiamiento universitario y se profundiza la caída salarial en las universidades públicas, cada vez son más los profesionales que deben recurrir a aplicaciones de transporte para llegar a fin de mes. Médicos, enfermeros, investigadores, docentes e incluso policías complementan sus ingresos manejando para Uber, DiDi o Cabify.
La escena, que hasta hace algunos años parecía excepcional, hoy se volvió habitual: profesores que salen de dar clases en la Universidad de Buenos Aires y encienden una aplicación para trabajar varias horas más al volante.
Según datos de las plataformas, el fenómeno crece año tras año. Desde Cabify señalaron que los conductores part-time aumentaron más de un 12% interanual y ya representan cerca del 45% de los activos. Uber informó que siete de cada diez choferes manejan menos de 20 horas semanales y utilizan la aplicación como complemento económico.
Uno de los casos es el de Iván Burnes, enfermero del Hospital Garrahan, padre soltero de dos hijos y conductor de Uber desde hace dos años.
Tras finalizar guardias nocturnas de alta complejidad, muchas veces debe continuar manejando para sumar dinero extra.
“Mis compañeros hacían curaciones domiciliarias o Uber. Nos íbamos dando la mano entre todos para encontrar soluciones”, relató.
Iván recordó que durante años creyó que ingresar al Garrahan le garantizaría estabilidad económica, pero asegura que hoy el sueldo no alcanza ni siquiera para cubrir gastos básicos.
“Te sacás el ambo y tenés que abrir una aplicación para ver si podés llevar un poco más de plata a casa”, resumió.
También contó situaciones de desgaste emocional extremo: “Atendés a una mamá a la que se le murió el bebé y después tenés que salir a manejar porque no llegás a fin de mes”.
La crisis también golpea de lleno a los docentes universitarios. Nicolás Andrés Pozdzik, sociólogo y profesor de la UBA, combina sus clases con jornadas de hasta siete horas manejando aplicaciones.
“Hay días que salgo de mi casa a las seis de la mañana y vuelvo a las ocho de la noche”, explicó.
Actualmente, entre la universidad y las plataformas trabaja entre 48 y 60 horas semanales.
La situación salarial explica gran parte del problema:
Según los gremios universitarios, los salarios docentes acumulan una pérdida de poder adquisitivo superior al 35% desde diciembre de 2023.
Mauricio Torme, sociólogo, investigador y docente universitario, atraviesa una situación similar. Tiene 46 años, trabaja en la UBA y además maneja DiDi para pagar gastos básicos.
La paradoja es que se especializó académicamente en estudiar la “uberización” laboral.
“Es muy loco. Yo investigué este fenómeno y ahora trabajo de esto”, sostuvo.
Mauricio explicó que la preocupación por pagar alquiler, comida y combustible terminó empujándolo a buscar ingresos extra.
“Si nos pagaran lo que corresponde, yo estaría investigando y capacitándome. No manejando”, afirmó.
El fenómeno ya excede al ámbito universitario y sanitario. Un efectivo de la Policía Federal relató que comienza a manejar antes del amanecer para sumar viajes antes de ponerse el uniforme.
“A la ida trato de hacer la mayor cantidad de viajes posibles. Y cuando salgo hago lo mismo”, contó.
Según explicó, muchos integrantes de las fuerzas de seguridad atraviesan la misma situación debido al deterioro salarial.
La expansión del trabajo en aplicaciones entre profesionales expone el impacto económico que atraviesan sectores históricamente asociados a estabilidad y ascenso social.
La postal se repite:
Profesiones que durante décadas simbolizaron movilidad social hoy dependen de ingresos extra para subsistir en una economía donde, incluso con títulos, experiencia y vocación, el salario ya no alcanza. (www.REALPOLITIK.com.ar)