Jueves 14 de mayo de 2026

Campo

Lo que hay que saber

Macrodatos en el campo argentino: La revolución silenciosa que transforma la agricultura

14/05/26 | Es el resultado de la integración de diferentes tecnologías, que permite procesar volúmenes ingentes de información provenientes de diferentes fuentes.


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Durante décadas, el ritmo del campo argentino estuvo marcado exclusivamente por el ciclo de las estaciones, el conocimiento transmitido de padres a hijos y una mirada constante al cielo, esperando que el clima fuera benévolo. Sin embargo, ese paisaje tradicional ha dado paso a una gestión basada en la más alta tecnología. La experiencia del productor ya no compite con la tecnología, sino que se potencia a través de ella, permitiendo que la toma de decisiones se sustente en evidencias precisas y medibles.

Esta transformación es el resultado de la integración de diferentes tecnologías, entre las que destacan los macrodatos o Big Data, que permite procesar volúmenes ingentes de información provenientes de diferentes fuentes. Conceptos que hace unos años podían sonar a ciencia ficción, como una imagen satelital en vivo, se han convertido en realidad cotidiana de los agricultores argentinos.

De la intuición a la precisión algorítmica

Tradicionalmente, un campo de cultivo era tratado como una unidad uniforme: se aplicaba la misma cantidad de agua, semillas y otros insumos en toda su extensión. Este enfoque hace tiempo que demostró ser no solo impreciso, también altamente costoso para el agricultor, que desperdiciaba una gran cantidad de producto en balde. En la actualidad, la tecnología provee conjuntos de información infinitamente más precisos, pero también tan voluminosos y cambiantes que no pueden ser gestionados con las herramientas de análisis tradicionales.

En el contexto agropecuario, estos datos provienen de múltiples fuentes: imágenes satelitales que capturan el estado de los cultivos en distintas bandas espectrales, estaciones meteorológicas que registran temperatura, humedad y precipitaciones, sensores terrestres o colocados en la maquinaria, e incluso registros históricos de siembras, rotaciones y rendimientos por campo.

Cuando se aplican con criterio, los macrodatos pueden transformar toda esa información de modo que las decisiones relacionadas con el campo sean fundamentadas. En lugar de actuar por intuición o de manera reactiva ante los problemas, los agricultores ahora pueden anticiparse a ellos. No solo eso, en términos productivos, los modelos predictivos alimentados con datos satelitales, climáticos y de suelo permiten estimar el rendimiento de la cosecha durante la temporada con una precisión cada vez mayor.

Esta capacidad de análisis en tiempo real y a futuro no solo mejora la rentabilidad al reducir los costes operativos, sino que también otorga una ventaja competitiva en un mercado global cada vez más exigente con la trazabilidad y la sostenibilidad. Los agricultores tienen en su mano información objetiva, precisa y puntual para que las operaciones de campo y la planificación en general se realicen con conocimiento de causa y con la mayor efectividad posible.

Beneficios estratégicos de los macrodatos en la producción nacional

El impacto de los macrodatos en la economía agrícola argentina es tangible. Según el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), la adopción de herramientas digitales puede aumentar la eficiencia operativa hasta en un 20%. Los beneficios asociados a esta adopción pueden dividirse en:

  • Gestión del riesgo. El análisis predictivo de grandes cantidades de datos ayuda a mitigar las pérdidas por eventos climáticos extremos. Al contar con imágenes de satélite en tiempo real del avance de una tormenta o incendio forestal en el bosque cercano al campo, se pueden tomar medidas preventivas rápidas.
  • Seguridad alimentaria y trazabilidad. El consumidor demanda cada vez más el saber cómo se produjo lo que come. El registro digital de cada proceso, respaldado por imágenes satelitales analizadas mediante algoritmos de macrodatos, garantiza la transparencia de la cadena de suministro.
  • Sostenibilidad medioambiental. Los macrodatos permiten analizar suficientes datos como para poder aplicar una tasa variable de insumos. Esto significa, por ejemplo, que solo se aplican herbicidas donde hay malas hierbas, reduciendo el uso de químicos y preservando la salud del suelo. También ayuda a aplicar la cantidad de fertilizante necesaria, evitando escorrentías que puedan contaminar las masas de agua cercanas.

Argentina como polo de innovación y los desafíos todavía por resolver

Argentina, con más de 33 millones de hectáreas cultivadas y una producción agropecuaria que representa cerca del 60% de las exportaciones del país ocupa un lugar privilegiado para capitalizar este tipo de tecnologías. El ecosistema de empresas local viene creciendo de manera sostenida desde hace años. A día de hoy, existen decenas de empresas de distintos tamaños dedicadas exclusivamente a soluciones tecnológicas para el agro.

A pesar de este incuestionable progreso, la adopción y uso masivos de los macrodatos se enfrenta a obstáculos en el territorio argentino. La falta de conectividad en zonas rurales sigue siendo la principal barrera; de nada sirve tener acceso a imágenes satelitales en vivo si la conexión a Internet en la zona es insuficiente para cargarlas. El desafío cultural de la capacitación también está presente, ya que mucho personal de campo debe transformarse en trabajadores con el conocimiento necesario para interpretar los datos analizados mediante algoritmos de macrodatos. Incluso la propiedad de los datos supone un problema adicional, ya que, a medida que la maquinaria y los satélites recolectan información, surge la pregunta de quién es el dueño de esa información y hasta qué punto su uso es libre y gratuito.

La agricultura argentina está dejando de ser una actividad de suposiciones para convertirse en una de exactitud. Con el respaldo de imágenes satelitales cada vez más precisas y el análisis de macrodatos, el campo argentino se asegura un lugar en el futuro de la producción mundial de alimentos. La revolución no se escucha, se procesa; y cada byte de información siembra la semilla de una Argentina más eficiente, productiva y sostenible.

 

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Autor:

Kateryna Sergieieva

Kateryna Sergieieva es Doctora en Tecnologías de la información y cuenta con 15 años de experiencia en teledetección. Es la científica responsable del desarrollo de tecnologías de monitorización por satélite y detección de cambios en las características de la superficie. Kateryna es autora de más de 60 publicaciones científicas.

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