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Por: Martín Carrizo
Leo Bilanski, presidente de la Asociación de Empresarios y Empresarias Nacionales para el Desarrollo Argentino (ENAC), alertó en RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) sobre el alarmante cierre de 25 mil pymes en el país y proyectó que la cifra podría trepar a 40 mil si continúa el actual rumbo económico. El dirigente criticó la falta de prioridad que el gobierno nacional le otorga al sector productivo y denunció el fuerte impacto de las políticas de ajuste sobre el empleo formal y el consumo interno.
"Han dejado el mercado interno a la buena de Dios. En el marco del programa económico de Luis Caputo, eso significa 25 mil pymes cerradas, un dato confirmado a febrero por el SIPA, que es una fuente oficial. Si la situación sigue así, el 8,2 por ciento de los empresarios planea cerrar este año, lo que proyecta unas 40 mil empresas destruidas que se sumarán a las que ya bajaron la persiana", señaló Bilanski.
En ese sentido, cuestionó la agenda del oficialismo y la desconexión de los funcionarios con la realidad productiva del país. "En el relato del gobierno el tema pymes no existe. Están todo el tiempo dirimiéndose entre internas de poder y agendas que al ciudadano le cuesta comprender, cuestiones que son del mundo financiero. Me hace acordar al 2001, cuando desayunábamos con dólar y riesgo país en lugar de un café con leche", afirmó.
El referente empresarial también lamentó la falta de respuestas en el Poder Legislativo y relató el maltrato recibido al intentar impulsar medidas de protección para el sector. "Es urgente que intendentes, gobernadores y concejos deliberantes impulsen la ley de emergencia pyme en sus distritos. Fuimos a exponer hace 15 días al Congreso de la Nación Argentina y los diputados del oficialismo nos hacían bullying a los empresarios, nos despreciaban y nos tildaban de mentirosos. Desconocen profundamente la economía nacional", sostuvo.
Bilanski apuntó además contra el accionar de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) ante las pymes endeudadas, considerando que la presión fiscal asfixia a quienes intentan subsistir. "Las empresas piensan en cerrar porque no están pudiendo sostener el boliche, y ARCA se comporta como si el plan de Caputo no existiese; llega la fecha y te quiere cobrar. Un embargo para una pyme que rema contracorriente es como que le tiren un tsunami de frente. La ley de emergencia pide la suspensión de embargos y facilidades de pago", subrayó.
Por último, advirtió sobre las consecuencias sociales de la pérdida de puestos de trabajo y el desplazamiento de trabajadores hacia la informalidad o las grandes urbes. "Qué significa que siga destruyéndose el capitalismo argentino: que la matriz empresarial se achica y los lugares donde se paga un salario con protección social cada vez son menos. Las actividades de supervivencia como Uber o Rappi no generan plusvalía. Si los empresarios pymes quieren defender sus boliches, van a tener que salir a poner el cuerpo", concluyó. (